lunes, 27 de abril de 2009

NINA Y LA ORQUíDEA CHINA

(Hoy estoy un poco triste, así que me esfuerzo por pensar en las historias que últimamente me desperezan. Ésta es una de ellas y no es inventada. Es lo que más ilusión me ha hecho en lo que llevamos de primavera). 

Hace tres años, me regalaron una orquídea china muy delicada. Traía dos flores perfectas y una etiqueta donde se detallaban los cuidados mínimos que necesitaba la planta. Cuando iba por el octavo mandamiento (de una lista interminable), mi naturaleza caótica empezó a abrumarse. "Pobrecita, dónde has ido a caer", pensé y la dejé sobre mi mayor altavoz, el lugar con más luz de la casa. Creí que no pasaría el primer otoño y mucho menos el invierno. Sin embargo, la orquídea, ya sin flores, se hizo la muerta sólo para despistar y la siguiente primavera echó una hoja. La segunda, brotaron dos. En este tiempo, por supuesto, nos hicimos amigas. Yo bailo junto al tocadiscos por las mañanas y ella me mira. Le encantan las divas del Soul, Paco de Lucía y Camarón. A veces me siento a su lado y no hago nada en especial. Me da la impresión de que así las dos nos sentimos menos solas. 
Esta primavera de mi orquídea han brotado cinco capullos. Sin abono ni cuidados especiales, sin vaporizadores ni control de la temperatura. Yo soy puro embeleso. Todas las mañanas, antes de bailar, me tomo el té viendo cómo día a día se abren. Después, la pongo a dar saltos con  Nina Simone. Estoy segura de que cualquier día termina de florecer con "Sinnerman". Es su favorita. 

miércoles, 22 de abril de 2009

Mas micros de seis palabras


(Sigo con el vicio propuesto más abajo. Estos se me ocurrieron nadando).

Estornudó el ogro una niña perdida

-¿Boda? Bueno, verás…-replica Peter Pan

La paloma ya volaba cuando recapacitó

Cenicienta al aparcacoches:  ¿Y esa calabaza?

Enjabona el adúltero la terca alianza

 

 

martes, 21 de abril de 2009

Micros de seis palabras


(Después de algunos días viendo por todas partes micros de seis palabras, hoy he descubierto el motivo. La Editorial Navona, www.navonaed.com, ha convocado un concurso de cuentos de esta dimensión. Los mejores serán publicados en una obra colectiva. Os animo a participar y os dejo algunas de mis humildes aportaciones).

Escritor fracasado busca ex musa rehabilitada

Añora Yahvé la oscuridad, el silencio

Yahvé baraja seriamente un "control Z"

Estrena la ninfómana apartamento en Gomorra

Descubre el moribundo que aún respira

Dos fantasmas se besan sobre raíles

Amante sublime, hastiado, busca mediocridades

Cupido, horrorizado, deja caer la venda

Sueña la sirena con tacones afilados

Celebra el plagiado el triunfo ajeno

Ingenuo, jura el inmortal amor eterno

Llora la chincheta inmóvil del mapa

Gimotea la Barbie vestida de vaquero

Reta el camaleón al lienzo impresionista

(y éste no supe cómo acortarlo...)

Duda el tatuador frente al bíceps en blanco


lunes, 20 de abril de 2009

SPEED DATING


No le llevó más de veinte segundos olisquear mi soledad...

SUBLIMACIONES


Tras quince segundos contemplando un plano fijo de la boca de una alcantarilla, el espectador iniciado siente que se le revelan las carencias de su vida. De pronto, todo lo que creía esencial perece. Incapaz de contener las náuseas, escapa de la sala. Su desesperada huida despierta al resto del público, que ronca ignorantemente desde la secuencia de la farola. Con los vómitos de fondo, cinéfilos y amateurs desperezados caen en la cuenta, en pleno contrapicado de una papelera, del absurdo de su existencia. 

EXTRATERRESTRES IX


En mitad del frenesí carnavalesco, los dos extraterrestres verdes de antenas disfrutan tranquilamente de un mojito sentados a una terraza. “Buah, qué poco originales”, les grita un chaval desde la barra. “Sabía que iba a pasar esto”, se lamenta el marcianito, “pero vengo preparado”. Y se lleva las manos al bolsillo.
“¿Otro mojito, Alien?”. 
¡Mejor un cuba libre, Predator!”. 
Y los dos “monstruos”, con sus antenas asomando, continúan observando el gentío por los agujeritos de su careta. 

jueves, 16 de abril de 2009

LA AUSENCIA


Al principio la soledad les costaba un poco. Los primeros días, incluso, se rebeló contra aquella situación inesperada. Un pataleo, un quedarse ronco llorando, un desgañitarse sin oídos ajenos a mano. Después aprendió que, a partir de entonces, tendría que vivir sin ella, entretenerse, no sé, bastarse a sí mismo. Ahora medita a ratos, escribe poesía de memoria, canturrea estribillos inventados. Sólo en algunos momentos, cada vez menos, la añora tanto que, sin querer, se pone a rascar como un loco la tapa de madera de pino.

miércoles, 15 de abril de 2009

EL ENCARGO


El sicario novato ve salir a su presa de la casa, pero no le da tiempo a fijar el blanco antes de que se meta en su descapotable. A cierta distancia, le acompaña hasta el chalet donde siempre recoge a su rubia ventiañera. Lleva esperando en el coche doce minutos y la calle está desierta. “Pero nunca se sabe cuándo puede llegar su acompañante”, piensa el asesino apurando un cigarrillo. La chica todavía tarda trece minutos más. Cinco colillas se suman a su cenicero. Después van al cine y a un restaurante. En mitad de la cena, el cada vez más apurado delincuente ve cómo la pareja empieza a discutir airadamente y se marcha con gran escándalo. Desconcertado,  sale del restaurante olvidándose, por supuesto, de pagar su cuenta. En la persecución se salta varios semáforos y vuela hasta el chalet con la pasma siguiéndole los talones. Sin saber muy bien cómo logra llegar a su objetivo sin acompañamiento de sirenas. Frente al adosado, su persistente encargo avanza dando tumbos hasta su deportivo, abierto de par en par, con una petaca en la mano. Sigilósamente, el sicario se acerca, se asoma y, tras comprobar que se ha quedado dormido, se la arrebata con suavidad y se echa un buen trago. 

martes, 14 de abril de 2009

LA MUERTE ES PAR


El hombre de la gabardina le ha dejado dos píldoras para que escoja. Una roja para olvidarla. Otra azul para matarse. Se toma la roja. Después, cuando ya nada le duele, se lanza a por la azul. 

AFÁN DE SUPERACIÓN


A fuerza de buscar el crimen perfecto, terminó convertido, a su pesar, en el mejor asesino en serie.

LA GLORIA


El payaso principiante recorre el escenario contando los tomates reventados. Hoy le han tirado dos menos que la semana pasada. A este paso, calcula, dentro de nueve años y siete meses, recibirá su primer aplauso.

lunes, 13 de abril de 2009

Después de hacer el amor,.....


los dos suelen quedarse callados, recordando los tiempos en los que follaban.

miércoles, 8 de abril de 2009

Antes siquiera de abrir los ojos,.....


... un déjà vu estremeció al recién nacido.

martes, 7 de abril de 2009

APOLÍNEO por Juanjo Santos


(Un cuento tan largo es este espacio no pega mucho pero, como dirían Los Ronaldos, lo sacamos "porque nos gusta y porque nos divierte")

Era un pequeño pueblo castellano, cercado por un horizonte ocre infinito, y amenazado por un cielo inabarcable. 
La misa dominical era uno de esos actos colectivos que daban sentido al respirar. La coartada para justificar la existencia. 
Así lo debía pensar el pueblo, que acudía a la cita de los domingos con puntualidad, devoción y ropa limpia. No faltaba ni Pedro, el loco del pueblo, que iba siempre embutido (ése es el término) en el vestido de novia de su difunta madre, ni Jesús, el alcalde, que pasaba más tiempo en la capital con su amante, que en el pueblo con su mujer, ni Nicasio, el lechero, que cada vez echaba más agua a la mezcla para ganar más pesetas.
Ni el cura, Apolíneo, faltaría más. Era ya anciano, y el único cura de la provincia. Por ello tenía que viajar a los pueblos, uno distinto por día, para dar la posibilidad de confesión, compañía a los más mayores y comida a los más desfavorecidos. Leía la palabra incluso a las bestias del campo. Era gracioso verle declamar las “Bienaventuranzas” a las lagartijas que huían endemoniadas entre las piedras. 
Y así giraba la rueda del molino, domingo a domingo, con la parroquia completando el aforo de la pequeña iglesia del pueblo. Hasta un domingo en el que Apolíneo no acudió a su fiel cita con los feligreses. Al parecer, tratando de cristianizar a una vaca satánica con las “Cartas de Filemón”, el malogrado cura recibió una tremenda coz en la boca que le dejó desfigurado, confuso y ciertamente mosqueado.
De aquella se recuperó, pero quedó ajada su voz, con la consecuencia de que toda frase emitida por sus cuerdas vocales quedara irreconocible.
Más por pena que por fé, la parroquia siguió yendo a misa, a pesar de que no entendían ni amén. El cura, aún consciente de que su mensaje llegaba hecho añicos, continuaba dando la homilía. En parte fiel a su cabezonería y en parte obligado por la ausencia de sustituto, hablaba al pueblo con la misma potencia, clarividencia y rotundidad, pero sin la misma respuesta de antaño.
La gente conocía las pausas tras cada oración, las respuestas a cada letanía, e intentaba ayudar a Apolíneo repitiendo la estructura de la misa como seres autómatas.
Con el tiempo, y poco a poco, dejaron de ir Pedro, luego Nicasio, y luego Jesús. 
Al cabo de dos años, tan sólo acudía ya María, la más vieja del pueblo, y Eugenio, el ermitaño, que solo salía de su campestre soledad para ir a iglesia. Así fue el final de la última misa del pueblo:
- Nbub mjnopdwb dbuibhs dhwduih-, Dijo Apolíneo.
- Y con su espíritu.- Respondieron María y Eugenio.
- BKIn BYG nkinmlb bub.- Los dos buenos cristianos interpretaron la pausa de Apolíneo como un punto. 
- Demos gracias al señor Dios.- Dijeron al unísono.
Apolíneo agachó la cabeza y rogó al Señor que les perdonara, porque María tenía buena intención al responder a su incomprensible frase aunque no la hubiera terminado. También pidió por Eugenio, el solitario y sordo ermitaño que recitaba de memoria las respuestas leyendo los labios de María. 

martes, 31 de marzo de 2009

UN MINUTO por Miriam Márquez


-Te dije que no volvieras.
-Cierto.
-Que no se te ocurriera volver a poner los pies en esta casa.
-Verdad.
-Que si te veía aparecer, la prendería fuego.
-En efecto.
-Que antes prefería morir que compartir más de un minuto contigo.
-Así es.
-Que hasta podría matarte sin remordimientos.
-Afirmativo.
-Sabes que tengo valor.
-No lo dudo.
-Y que si vives todavía es porque yo quiero.
-Lo sé.
-Y que si he dejado pasar este minuto es por mi voluntad.
-Sí.

lunes, 30 de marzo de 2009

LEVIATÁN por Josué Santiago de la Cruz


(Estoy muy contenta porque, después de un tiempo de parón, estáis empezando de nuevo a mandarme cuentos. Os dejo uno llegado desde Estados Unidos. Espero que continúe la racha).

El padre Jacinto le dijo al hermano Emanuel:

—Mañana te toca ser Judas. Hay que dar a otros la oportunidad de subir al Gólgota.
— Pero padrecito…
— ¡No hablemos más del asunto!

Después del Vía Crucis, cuando el sacerdote se aprestaba a cerrar las puertas del templo, porque el sacristán no aparecía por ninguna parte, sintió que se elevaba hasta las vigas. Sacudió el cuerpo, como un pez, y se mordió la lengua.

jueves, 26 de marzo de 2009

CÉNTIMOS


Se dio cuenta por casualidad. Fumaba frente al trabajo contemplando a la gente lanzarse el huracán de la puerta giratoria, cuando algo brilló en la nuca de una oficinista rubia. Pensó que era una tatuaje y se coló de un brinco entre las aspas para verlo de cerca. Cuando la puerta los escupió al vestíbulo, se había quedado pálido. Como un autómata, fue directo al guardia de seguridad y le miró con disimulo el cogote. Después corrió a la máquina de café, donde un empleado raso, un jefe de área y un becario apuraban un vaso de plástico. Le costó distinguir la ranura en la nuca del chico en prácticas, pero no las de los otros dos, de buen tamaño y algo desgastadas. Contó hasta diez antes de palparse. Le pareció indignante que la suya no alcanzara siquiera el tamaño de una moneda de un euro.

miércoles, 25 de marzo de 2009

VIOLETTE


(Hoy me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos Francia, y le he escrito un cuento para que no se enfade conmigo por la falta de atenciones de todo este tiempo).


Todos los jueves, en la misma taberna, los dos emigrantes retornados se reúnen y piden un copa de absenta. “¿Te acuerdas de la primera vez que la probamos?”. “Mais, bien sûr. París, 1953. Con aquella pelirroja que servía las mesas y se moría por subir al escenario”. “Violette, cómo olvidarla. No terminó de entender por qué se prendó de ti. Hasta decía que cantabas bien”. “Tenía mucho oído, la espabilada, y una amiga que no te pasó desapercibida, à mon avis…” Y los dos se dan codazos y se hacen guiños como si Violette acabara de pasar contoneándose camino del baño. En un pico de la barra, el camarero, sólo por incordiar, interviene. “¿No se llamaba Violette la de Marsella?” Los dos le miran como si acabara de decapitar a un niño frente a sus ojos. “Si hubieses estado alguna vez en Francia, sabrías que está plagado de Violettes”. 

martes, 24 de marzo de 2009

AVISO


Nada más subir al vehículo, el autoestopista nota algo raro. “People in this car are worse than they appear” lee en un pegatina sobre el salpicadero. Algo nervioso, ríe el chiste. El afable conductor de mediana edad, su rubia esposa, el niño de la camisa de cuadros y la adorable abuela le acompañan con exageradas carcajadas. Sin parar de reír le ofrecen caramelos, le invitan a elegir la música y hasta se interesan por su vida: “Recorriendo el país solo. ¡Qué interesante!” Poco a poco, cuando la conversación decae, el chico se relaja hasta quedarse dormido.

Le despierta un portazo en mitad de un descampado. Fuera del coche le esperan el afable conductor de mediana edad, su rubia esposa, el niño de la camisa de cuadros y la adorable abuela. Ninguno sonríe.

jueves, 19 de marzo de 2009

OBITUARIOS


Al escritor de obituarios en el periódico le llaman “el Bicarbonato” porque si hay plata de por medio siempre deja al muerto reluciente. El mote se lo inventó el Jefe de Redacción, el mismo que le pone cada día a frotar para sacar brillo a los fiambres reputados. A él, al Jefe de Redacción, le dicen “El cubano”. Unos cuentan que porque viaja a La Habana sin razón declarada una vez al año, otros por los ejércitos de puros que desfilan entre sus dedos. Los más osados relatan que el apodo viene de un día que agarró tal cogorza en la copa de Navidad, que sacó a una señora de la limpieza y paisana de Fidel a bailar por el pasillo. Después la intentó besar en los baños, y ella no quiso. Aunque de las calabazas, desgraciadamente, no hay documentos gráficos. La historia y el mote, claro está, no es algo de lo que se pueda ir alardeando por la redacción. No es como gritar ¡Bicarbonato! de pronto para que el escritor de obituarios salga de su ensimismamiento de un brinco algo desorientado. Eso es algo que se ríe y se aplaude mucho entre los colegas. 
Pero hoy, “el Bicarbonato” no se sobresalta. Absorto, ni siquiera quiere chismorrear de las “extrañas” circunstancias en las que apareció muerto su jefe hace dos días: solo, desnudo, en un hotel, de un infarto, borracho y desaparecido de su familia. El “Nato” lleva más de dos horas con una hoja en la mano. El resto supone que estará dando los últimos retoques a su obituario, sacándole brillo, dejándolo resplandeciente como le han mandado. Antes de marcharse se acerca al Jefe de Cierre y le susurra algo al oído. “Yo me hago cargo, Manolo”, comentarán después los que estaban cerca que dijo con firmeza. Y, al día siguiente, a primera hora, por primera vez en veinte años, el nuevo Jefe de Redacción le llama por su nombre al despacho. Dice: “Luis, esto es un escándalo”, mientras intenta mantener por todos los medios el ceño fruncido y sus ojos sonríen y sus dedos señalan un título en cuerpo 24 donde se lee “El cubano”.