El hombre de la gabardina le ha dejado dos píldoras para que escoja. Una roja para olvidarla. Otra azul para matarse. Se toma la roja. Después, cuando ya nada le duele, se lanza a por la azul.
martes, 14 de abril de 2009
AFÁN DE SUPERACIÓN
LA GLORIA
El payaso principiante recorre el escenario contando los tomates reventados. Hoy le han tirado dos menos que la semana pasada. A este paso, calcula, dentro de nueve años y siete meses, recibirá su primer aplauso.
lunes, 13 de abril de 2009
Después de hacer el amor,.....
miércoles, 8 de abril de 2009
martes, 7 de abril de 2009
APOLÍNEO por Juanjo Santos
(Un cuento tan largo es este espacio no pega mucho pero, como dirían Los Ronaldos, lo sacamos "porque nos gusta y porque nos divierte")
Era un pequeño pueblo castellano, cercado por un horizonte ocre infinito, y amenazado por un cielo inabarcable.
La misa dominical era uno de esos actos colectivos que daban sentido al respirar. La coartada para justificar la existencia.
Así lo debía pensar el pueblo, que acudía a la cita de los domingos con puntualidad, devoción y ropa limpia. No faltaba ni Pedro, el loco del pueblo, que iba siempre embutido (ése es el término) en el vestido de novia de su difunta madre, ni Jesús, el alcalde, que pasaba más tiempo en la capital con su amante, que en el pueblo con su mujer, ni Nicasio, el lechero, que cada vez echaba más agua a la mezcla para ganar más pesetas.
Ni el cura, Apolíneo, faltaría más. Era ya anciano, y el único cura de la provincia. Por ello tenía que viajar a los pueblos, uno distinto por día, para dar la posibilidad de confesión, compañía a los más mayores y comida a los más desfavorecidos. Leía la palabra incluso a las bestias del campo. Era gracioso verle declamar las “Bienaventuranzas” a las lagartijas que huían endemoniadas entre las piedras.
Y así giraba la rueda del molino, domingo a domingo, con la parroquia completando el aforo de la pequeña iglesia del pueblo. Hasta un domingo en el que Apolíneo no acudió a su fiel cita con los feligreses. Al parecer, tratando de cristianizar a una vaca satánica con las “Cartas de Filemón”, el malogrado cura recibió una tremenda coz en la boca que le dejó desfigurado, confuso y ciertamente mosqueado.
De aquella se recuperó, pero quedó ajada su voz, con la consecuencia de que toda frase emitida por sus cuerdas vocales quedara irreconocible.
Más por pena que por fé, la parroquia siguió yendo a misa, a pesar de que no entendían ni amén. El cura, aún consciente de que su mensaje llegaba hecho añicos, continuaba dando la homilía. En parte fiel a su cabezonería y en parte obligado por la ausencia de sustituto, hablaba al pueblo con la misma potencia, clarividencia y rotundidad, pero sin la misma respuesta de antaño.
La gente conocía las pausas tras cada oración, las respuestas a cada letanía, e intentaba ayudar a Apolíneo repitiendo la estructura de la misa como seres autómatas.
Con el tiempo, y poco a poco, dejaron de ir Pedro, luego Nicasio, y luego Jesús.
Al cabo de dos años, tan sólo acudía ya María, la más vieja del pueblo, y Eugenio, el ermitaño, que solo salía de su campestre soledad para ir a iglesia. Así fue el final de la última misa del pueblo:
- Nbub mjnopdwb dbuibhs dhwduih-, Dijo Apolíneo.
- Y con su espíritu.- Respondieron María y Eugenio.
- BKIn BYG nkinmlb bub.- Los dos buenos cristianos interpretaron la pausa de Apolíneo como un punto.
- Demos gracias al señor Dios.- Dijeron al unísono.
Apolíneo agachó la cabeza y rogó al Señor que les perdonara, porque María tenía buena intención al responder a su incomprensible frase aunque no la hubiera terminado. También pidió por Eugenio, el solitario y sordo ermitaño que recitaba de memoria las respuestas leyendo los labios de María.
martes, 31 de marzo de 2009
UN MINUTO por Miriam Márquez
-Cierto.
-Que no se te ocurriera volver a poner los pies en esta casa.
-Verdad.
-Que si te veía aparecer, la prendería fuego.
-En efecto.
-Que antes prefería morir que compartir más de un minuto contigo.
-Así es.
-Que hasta podría matarte sin remordimientos.
-Afirmativo.
-Sabes que tengo valor.
-No lo dudo.
-Y que si vives todavía es porque yo quiero.
-Lo sé.
-Y que si he dejado pasar este minuto es por mi voluntad.
-Sí.
lunes, 30 de marzo de 2009
LEVIATÁN por Josué Santiago de la Cruz
(Estoy muy contenta porque, después de un tiempo de parón, estáis empezando de nuevo a mandarme cuentos. Os dejo uno llegado desde Estados Unidos. Espero que continúe la racha).
El padre Jacinto le dijo al hermano Emanuel:
—Mañana te toca ser Judas. Hay que dar a otros la oportunidad de subir al Gólgota.
— Pero padrecito…
— ¡No hablemos más del asunto!
Después del Vía Crucis, cuando el sacerdote se aprestaba a cerrar las puertas del templo, porque el sacristán no aparecía por ninguna parte, sintió que se elevaba hasta las vigas. Sacudió el cuerpo, como un pez, y se mordió la lengua.
jueves, 26 de marzo de 2009
CÉNTIMOS
Se dio cuenta por casualidad. Fumaba frente al trabajo contemplando a la gente lanzarse el huracán de la puerta giratoria, cuando algo brilló en la nuca de una oficinista rubia. Pensó que era una tatuaje y se coló de un brinco entre las aspas para verlo de cerca. Cuando la puerta los escupió al vestíbulo, se había quedado pálido. Como un autómata, fue directo al guardia de seguridad y le miró con disimulo el cogote. Después corrió a la máquina de café, donde un empleado raso, un jefe de área y un becario apuraban un vaso de plástico. Le costó distinguir la ranura en la nuca del chico en prácticas, pero no las de los otros dos, de buen tamaño y algo desgastadas. Contó hasta diez antes de palparse. Le pareció indignante que la suya no alcanzara siquiera el tamaño de una moneda de un euro.
miércoles, 25 de marzo de 2009
VIOLETTE
(Hoy me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos Francia, y le he escrito un cuento para que no se enfade conmigo por la falta de atenciones de todo este tiempo).
Todos los jueves, en la misma taberna, los dos emigrantes retornados se reúnen y piden un copa de absenta. “¿Te acuerdas de la primera vez que la probamos?”. “Mais, bien sûr. París, 1953. Con aquella pelirroja que servía las mesas y se moría por subir al escenario”. “Violette, cómo olvidarla. No terminó de entender por qué se prendó de ti. Hasta decía que cantabas bien”. “Tenía mucho oído, la espabilada, y una amiga que no te pasó desapercibida, à mon avis…” Y los dos se dan codazos y se hacen guiños como si Violette acabara de pasar contoneándose camino del baño. En un pico de la barra, el camarero, sólo por incordiar, interviene. “¿No se llamaba Violette la de Marsella?” Los dos le miran como si acabara de decapitar a un niño frente a sus ojos. “Si hubieses estado alguna vez en Francia, sabrías que está plagado de Violettes”.
martes, 24 de marzo de 2009
AVISO
Nada más subir al vehículo, el autoestopista nota algo raro. “People in this car are worse than they appear” lee en un pegatina sobre el salpicadero. Algo nervioso, ríe el chiste. El afable conductor de mediana edad, su rubia esposa, el niño de la camisa de cuadros y la adorable abuela le acompañan con exageradas carcajadas. Sin parar de reír le ofrecen caramelos, le invitan a elegir la música y hasta se interesan por su vida: “Recorriendo el país solo. ¡Qué interesante!” Poco a poco, cuando la conversación decae, el chico se relaja hasta quedarse dormido.
Le despierta un portazo en mitad de un descampado. Fuera del coche le esperan el afable conductor de mediana edad, su rubia esposa, el niño de la camisa de cuadros y la adorable abuela. Ninguno sonríe.
jueves, 19 de marzo de 2009
OBITUARIOS
Al escritor de obituarios en el periódico le llaman “el Bicarbonato” porque si hay plata de por medio siempre deja al muerto reluciente. El mote se lo inventó el Jefe de Redacción, el mismo que le pone cada día a frotar para sacar brillo a los fiambres reputados. A él, al Jefe de Redacción, le dicen “El cubano”. Unos cuentan que porque viaja a La Habana sin razón declarada una vez al año, otros por los ejércitos de puros que desfilan entre sus dedos. Los más osados relatan que el apodo viene de un día que agarró tal cogorza en la copa de Navidad, que sacó a una señora de la limpieza y paisana de Fidel a bailar por el pasillo. Después la intentó besar en los baños, y ella no quiso. Aunque de las calabazas, desgraciadamente, no hay documentos gráficos. La historia y el mote, claro está, no es algo de lo que se pueda ir alardeando por la redacción. No es como gritar ¡Bicarbonato! de pronto para que el escritor de obituarios salga de su ensimismamiento de un brinco algo desorientado. Eso es algo que se ríe y se aplaude mucho entre los colegas.
Pero hoy, “el Bicarbonato” no se sobresalta. Absorto, ni siquiera quiere chismorrear de las “extrañas” circunstancias en las que apareció muerto su jefe hace dos días: solo, desnudo, en un hotel, de un infarto, borracho y desaparecido de su familia. El “Nato” lleva más de dos horas con una hoja en la mano. El resto supone que estará dando los últimos retoques a su obituario, sacándole brillo, dejándolo resplandeciente como le han mandado. Antes de marcharse se acerca al Jefe de Cierre y le susurra algo al oído. “Yo me hago cargo, Manolo”, comentarán después los que estaban cerca que dijo con firmeza. Y, al día siguiente, a primera hora, por primera vez en veinte años, el nuevo Jefe de Redacción le llama por su nombre al despacho. Dice: “Luis, esto es un escándalo”, mientras intenta mantener por todos los medios el ceño fruncido y sus ojos sonríen y sus dedos señalan un título en cuerpo 24 donde se lee “El cubano”.
miércoles, 18 de marzo de 2009
REALISMO SUCIO por Miriam Márquez
(Para aquellos que, como yo, crecieron admirando a los perdedores de Bukowski que no se preocupaban de su salud ni de su reputación ni del mañana. ¡Ay, B., qué difícil debe de ser vivir dentro de tus cuentos! ¿O es la normalidad lo más insoportable?)
Después de años cumpliendo escrupulosamente su labor, el personaje de Bukowski se planta ante su autor. Le explica que, a sus cincuenta y tantos años, todavía no ha encontrado novia formal, que acaba de sufrir una angina de pecho y está cansado de andar rebotando de tugurio en tugurio. Exige unas vacaciones de pulsera en cualquier resort de medio pelo donde pueda conocer gente normal y enamorarse (sin ir más lejos) de cualquier oficinista de tres al cuarto. Si no se las concede pronto, no le dejará más opción que boicotear los cuentos. Y de su carrito de la compra, el otrora perdedor bohemio extrae un cartón de leche de soja, un poco de tofu y un suplemento vitamínico.
martes, 17 de marzo de 2009
EL PINTOR DE CÁMARA por Miriam Márquez
El retratista lleva una temporada nefasta. Hace quince días, la reina le reprochó el rubor juvenil de sus mejillas en su último cuadro. Poco después, tuvo que alargar la falda de un par de meninas para que no asomaran sus rosadas pantorrillas. Hasta la duquesa de C., que tanto gusta de provocar a la Corte, se santigüó ayer mismo al ver el rictus inequívoco de sus labios entreabiertos. Antes de que sea tarde, el pintor escribe a su nueva amante: "Queridísima, no puedo volver a verla. Tanta felicidad está afectando a mi trabajo".
lunes, 16 de marzo de 2009
EXTRATERRESTRES VIII
(¡Viva la primavera!)
-¿Cómo dices que se llama esta cantante?-, pregunta el extraterrestre verde de antenas observando con expresión soñadora el palpitar de las luces parisinas en la noche terrícola.
-Piaf-, contesta el otro desde el tocadiscos.
-¿Cómo?- insiste el curioso indicándole que se aproxime.
-Piaf- responde su amigo acercándose unos metros.
-¿Disculpa?
-Piaf, Edith Piaf-. Y avanza otro paso hasta caer en las redes del emocionado marciano, que en un instante recorre ya su cuerpo con sus anhelantes antenas.
jueves, 12 de marzo de 2009
ENMIENDA por Miriam Márquez
(A más de uno le gustaría hacer Control Z también en la vida real, ¿o no?)
El día que cumplen diez años juntos, M. Y A. llaman a sus viejos amigos. Los citan en el bar donde se conocieron. M. y sus amigas se quedan en la barra. A. y los suyos, van más adentro, junto a los baños. Ambos piden lo mismo de beber y acosan al DJ para que pinche las canciones de entonces. En mitad de la noche, M. va al servicio, pero (en esta ocasión) vigila bien sus pies para no tropezar con un A. que (esta vez) se mantiene cauto en un rincón. A la vuelta del baño, M. propone ir a una disco de salsa y todas cogen su abrigo. A. ve con cierta pesadumbre cómo se marcha esa chica morena que empezaba a gustarle un poco. Dos copas después, ya ni se acuerda.
martes, 27 de enero de 2009
A ESA MUSA LLAMADA MIRIAM MÁRQUEZ
Sé que llevo algunas semanas desaparecida y lo que traigo hoy tampoco es un cuento. Es una historia, o mejor, un indicio de una historia que desconozco. Hoy mi contador de visitas me ha chivado que alguien entró en mi blog buscando en el Google "Miriam Márquez es la chica que amo cada día". Obviamente, esa Miriam Márquez no soy yo.
Me pregunto qué esperaba encontrar el que tecleó en el buscador el nombre de esa eternamente amada Miriam Márquez. Quizás ansiaba toparse con una foto suya. O quizás, más fantasioso, quería ensayar virtualmente su próxima confesión en el mundo real. Puede que estuviera rastreando información valiosa para diseñar nuevas estrategias de acercamiento. O, probablemente, desesperado sin saber qué hacer con ese sentimiento perenne no correspondido, sólo quisiera confesarlo aunque fuera a una máquina.
Puede que detrás de estas letras haya un drama, un amor gestándose, una patología, un despecho, una nostalgia.... Sólo sé que me alegro de que este ejercicio de voyerismo involuntario me recuerde que ahí fuera hay gente que ama sin red, sin testigos, sin pragmatismo, sin cordura.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
EL MOSQUITO por Miriam Márquez
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A las 23:58:00", el-hombre-que-siempre-se-duerme-a-medianoche dobla el pico de la página del libro que está leyendo, lo cierra, lo deja sobre la mesilla y apaga la luz. A las 23:59:40”, un mosquito se pone a revolotear en torno a su oreja. A las 00:00;03”, el hombre-que-¿siempre?-se-duerme-a-medianoche se sienta confundido sobre la cama. Busca un cigarro, pero el paquete está vacío. A las 00:01:52”, con el silbido del mosquito de fondo, el-hombre-que-toda-la-vida-menos-ese-día-se-ha-dormido-a-medianoche se viste a toda prisa. A las 00:04:35” entra en un bar “de esos”. Piensa: “un minuto, será sólo un minuto”, y se dirige a la máquina de tabaco. Al lado está ella. Cuando se agacha para recoger sus cigarrillos, le da tiempo a recorrer la costura exagerada de sus medias. Una vez erguido, la mira y ella le hace el mismo guiño que a todos. Él, hasta ahora diurno, le responde con un gesto que no le ha hecho a ninguna. A la 5:45:20” hacen el amor. A las 6:25:37”, se duermen. Desde ese día, el-hombre-que-antes-se-dormía-a-medianoche se despierta en el apartamento de ella al caer la tarde. Justo par ver cómo se maquilla y se va. Después, hace tiempo hasta que ella vuelve de madrugada para dormirse juntos. Algunos domingos, si ella libra, la lleva al campo para que le dé el sol en la cara sin maquillaje.
Pero un día, al-hombre-que-antes-se-dormía-a-medianoche, un zumbido de mosquito le despierta a las siete de la mañana. Ella duerme. Aturdido, sale a la calle. Observa fascinado a la masa. Contempla escaparates, se compra un maletín, un traje de chaqueta y un cartón de tabaco. Pasa el día subiendo y bajando escaleras mecánicas. Sin pensarlo muy bien, llega a su piso abandonado. Retoma el libro desde la marca, y a las 23:58:00" lo cierra, lo deja sobre la mesilla y apaga la luz. A las 23:58:22" piensa por un instante que ella debe estar llegando al bar de enfrente. A las 00:00:00", el-hombre-que-toda-su-vida-se-ha-dormido-a-medianoche-menos-durante-una-época-ya-pasada respira ya acompasadamente. .
Etiquetas:
infidelidad cuento relato microrrelato
lunes, 22 de diciembre de 2008
SENSATEZ por Miriam Márquez
...
-¿Y cómo te propulsarás?- pregunta él, pájaro en mano.
-Con mis ciento volando.
-¿Y cómo te propulsarás?- pregunta él, pájaro en mano.
-Con mis ciento volando.
WHERE DO YOU GO TO MY LOVELY? por Peter Sarstedt
(Sí, cierto, esto no es un cuento. Es la canción del corto de Wes Anderson "Hotel Chevalier". No me la quito de la cabeza. La letra sugiere tantas cosas, que no podía dejar de compartirla con vosotros. Os invito a que la descubráis en internet. A mí me ha tocado algo allá dentro. Algo placentero y un poco triste también. Feliz Navidad).
You talk like Marlene Dietrich
And you dance like Zizi Jeanmaire
Your clothes are all made by Balmain
And there's diamonds and pearls in your hair, yes there are
You live in a fancy apartment
Off the Boulevard Saint-Michel
Where you keep your Rolling Stones records
And a friend of Sacha Distel, yes you do
But where do you go to my lovely
When you're alone in your bed
Tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes I do
I've seen all your qualifications
You got from the Sorbonne
And the painting you stole from Picasso
Your loveliness goes on and on, yes it does
When you go on your summer vacation
You go to Juan-les-Pins
With your carefully designed topless swimsuit
You get an even suntan on your back and on your legs
And when the snow falls you're found in Saint Moritz
With the others of the jet-set
And you sip your Napoleon brandy
But you never get your lips wet, no you don't
But where do you go to my lovely
When you're alone in your bed
Won't you tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes I do
Your name, it is heard in high places
You know the Aga Khan
He sent you a racehorse for Christmas
And you keep it just for fun, for a laugh, a-ha-ha-ha
They say that when you get married
It'll be to a millionaire
But they don't realize where you came from
And I wonder if they really care, or give a damn
Where do you go to my lovely
When you're alone in your bed
Tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes I do
I remember the back streets of Naples
Two children begging in rags
Both touched with a burning ambition
To shake off their lowly-born tags, so they try
So look into my face Marie-Claire
And remember just who you are
Then go and forget me forever
But I know you still bear the scar, deep inside, yes you do
I know where you go to my lovely
When you're alone in your bed
I know the thoughts that surround you
'Cause I can look inside your head
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