domingo, 17 de agosto de 2008

GOOGLE por Miriam Márquez


¿Sabes que hay 3.536 referencias a ti en el Google? Las he recorrido una a una, y gracias a ellas, sé que, desde que me dejaste, tu carrera se ha puesto a silbar como una locomotora. He visto tus fotos recogiendo premios, las entrevistas con la prensa, y hasta tu nombre escrito con letras historiadas en el programa de una conferencia internacional. Gracias al Facebook, no me he perdido detalle de tu reciente mudanza a Manhattan, del nacimiento de tu hija Cristina y de la adquisición de ese cachorro de orejas caídas. Para contrarrestar tu avalancha de éxitos, he tenido que exprimir mi imaginación. Me he fotografiado sonriendo en fiestas prestadas, he trucado algunas fotos y hasta he hecho circular algunos bulos halagadores en diversos foros de internet. Mi última idea ha sido publicar un blog con una estilizada biografía incorporada. Durante más de un mes, he visitado enfermizamente mi contador de visitas. Miro a Nueva York y espero que aparezca una de esas banderitas que delatan en un mapamundi a mi lectores en cuanto se asoman. Hoy, por fin, una ondeaba sobre tu nueva ciudad. Sé, no me preguntes cómo, que has sido tú la que me ha dedicado 45 segundos y se ha marchado sin dejar comentarios. 

EXTRATERRESTRES II por Miriam Márquez


(Me encantaría que me abdujeran estos extraterrestres...)

“¿Sabes lo que creen muchos humanos?”, pregunta el marcianito verde de antenas mientras se quita el disfraz de viento con el que acaba de darse una vuelta por la Tierra. 
“No”, responde el otro marcianito verde de antenas, extasiado en la contemplación de la esponjosa burbuja azul del planeta humano con sus frutos, sus selvas, sus mariposas…
“Creen que cuando mueran renacerán en un mundo hermoso donde tendrán todo lo necesario para vivir en paz para siempre”, le responde el marciano verde explorador. 
Pegado a la ventanilla de la nave espacial, el marciano observador recuerda las llanuras yermas de su planeta, y en sus labios gelatinosos se dibuja una gran O. 

sábado, 16 de agosto de 2008

EL MAR EN LA CARACOLA por Le Soldat Perdu


(Os dejo un cuento de un compañero bloguero que me encanta. Encontraréis más cosas suyas en www.lesoldatperdu.blogspot.com).

Las cajas de cartón cubren casi por completo un lateral de la estancia, cada una de ellas marcada con una fecha y una serie de anotaciones jeroglíficas. En su interior, objetos sin aparente relación: un mapa con indicaciones a lápiz en aquella pequeña de la esquina, una vieja fotografía y un frasco azul de perfume en esa otra del fondo, un antiguo disco de vinilo y una receta de magdalenas con vainilla en esta de aquí.


Siempre le acompaña un pequeño cuaderno de tapas desgastadas donde va anotando títulos de canciones, temas de conversación, lugares, mareas y fases de la luna. Meses después, tal vez años, tomará con delicadeza una de las cajas y volverá a recrearlo todo: la música de fondo, el rumor de las conversaciones en otros idiomas, el sonido lejano de las olas, aquel aroma casi olvidado.

Y a veces, cuando cae la noche, el cazador de recuerdos roza con los dedos las letras grabadas en cada una de las cajas y la expectación se refleja en sus ojos. Pero es cuando mira hacia las paredes aún vacías cuando sonríe.

martes, 12 de agosto de 2008

SUEÑO AMERICANO por Josué Santiago de la Cruz


(Qué genial es regresar de vacaciones y encontrarme cuentos vuestros en mi mail. Este me parece limpio y afilado. Gracias y bienvenidos de nuevo.)


Jacinto cruzó el río y un desierto. Sufrió hambre y frío. Sobrevivió a la mordedura de una víbora y de pura suerte esquivó una bala que le disparó un oficial fronterizo la noche que pisó territorio estadounidense. Sólo lo animaba el anhelo de alcanzar el Sueño Americano. 
Era ya de madrugada y no traía equipaje. Todo lo perdió en las veredas, hasta a sus acompañantes, comidos por la fatiga, la noche y el olvido.
—Cuando llegues a la carretera —le dijo el abuelo—, sigue caminando y no pienses en volver.
Las luces de la ciudad y el ruido urbano se le metieron en los ojos y cuando quiso regresar había olvidado el camino.

miércoles, 30 de julio de 2008

EXTRATERRESTRES por Miriam Márquez


“¿Sabes lo que más me intriga de los seres humanos?”, preguntó el marcianito verde de antenas.
“No”, respondió el otro marcianito verde de antenas mientras se asomaba para ver él también la Tierra desde la ventanilla de la nave espacial.
“Lo diferentes que se creen los unos de los otros”, confesó el primero. Y los dos se pusieron a rascarse la antena derecha con aire pensativo.

ANHELOS por Miriam Márquez


Mientras le veía alejarse, ella pensaba: “Ahora es cuando se gira, viene corriendo hacia mí y me besa”.
Según avanzaba más y más, él se decía: “De un momento a otro voy a notar cómo me agarra del brazo y me lleva de vuelta”.

martes, 29 de julio de 2008

MIEDOSO por Flora Isela Chacón


(Dos historias que me llegan desde el otro lado del Atlántico, lo que me encanta. Las dos sobre temas universales y llenas de intención. Que las disfrutéis).

Camino lentamente. No quiero llegar. Me falta el aire. No puede ser tan malo, me repito una y otra vez. Procuro ni mirarla. El sólo pensarla me da escalofríos. No imagino qué será después.
Ella está desnuda. Me mira. Sé que está enojada. Su cara se transforma y yo quiero huir. Si tan sólo lo hubiera pensado más. La gente susurra. No se quiere ir. El circo es tan cómico como triste este minuto.
Al fin llego. Digo que sí aunque quiero decir que nunca. Ella me mira otra vez. Se voltea. Ahora está vestida. Ahora está cercana. Ahora sé que esta era mi suerte desde siempre. Y que sólo es de nuevo, la misma pesadilla de casarme en una iglesia.

ARGUMENTOS por América Ratto-Ciarlo


Se sentó como hacía todas las tardes después de las cinco, en su sitio habitual. Ya era conocido en el café. Le gustaba esa mesa de la esquina; casi como para pasar desapercibido entre toda la concurrencia que a esa hora se reunía allí. Pedía un café tinto, libreta en mano y lápiz. Sólo queda esperar… 
¡Imagínate !, Carmencita se largó con el ex-novio y dejó a Pedro como novia de pueblo; vestido en el altar. El Dr. Ramírez tiene un tremendo rollo, la oposición lo acusa de una componenda a cambio de su voto en la Asamblea Nacional. En las próximas elecciones del Colegio Médico es seguro que gana Fonseca –el cardiólogo- con todo y su escaso curriculum. ¡Que te lo digo yo, que tengo excelentes contactos! ¿Señor Arturo, quiere que le limpie el calzado ? ¡Bueno, ándale!. ¿Ya se enteró de la última, la que puso la Doña esa de la tan alta sociedad? Esa ricachona, una tal Isturiz de no sé qué. Salió en las fotos de la revista esa de la farándula, toda borracha a las puertas de una discoteca. ¡La sacaron como el hombre del bacalao! Ja,Ja,Ja… 

Es increíble, cómo puede uno ponerse al día con todo lo que acontece en la ciudad. Sólo con estar atento y tener un oído fino y presto para captar la información. ¡La imaginación no da para tanto! La vida real la aventaja. Basta con organizar los chismes con cierta ilación: 

“El Dr. Fonseca del Colegio médico, salió a altas horas de la madrugada, de una discoteca de moda en compañía de la Sra. Istúriz de Ramírez, totalmente ebria. La dama es esposa del diputado Ramírez de la A.N. que de paso, se comenta que está enredado con una tal Carmencita –secretaria ella del Emiciclo- que dejó a su novio de siempre un tal Pedro, por el mentado diputado...”
Nada mal. ¡Qué tal dato para mi columna de sociales!

Después que lo desmientan; si pueden…

viernes, 25 de julio de 2008

JESSE por Juanjo Santos


(Un poquito de suspense sienta genial en verano).

Sentado sobre un campo de fútbol de tierra bajo el calor mareante de julio. En el campo se estaban comenzando a instalar las atracciones de la feria temporal de cada año; una extraña y decadente visión. El increíble Hulk a medio montar, el tren de la bruja, vacío y lleno de polvo, el viejo y desgastado puesto del “tiro a la lata”.
En ese escenario me dio por pensar en todas las cosas que me estaban pasando en los últimos tiempos, casi todas, negativas, que me hacían afirmar que estaba de lleno en una de las peores épocas de mi vida…Influido quizás por las altas temperaturas, caí en una especie de estado semiinconsciente…
Desperté en un paisaje aún más inquietante; unos jardines gigantescos que daban paso a una mansión enorme, de estilo neorrenacentista. Se notaba que ningún humano se había acercado allí en años; estaba todo descuidado, en ruinas, abandonado.
- ¡Eh! ¡Eh! Tú…
Una voz susurrante me sobresaltó. Una figura a contraluz me llamaba detrás de mí.
- Joder ¡qué susto! ¿Quién eres?, ¿Dónde estoy?
- Soy Jesse. Y estás en Disgraceland.
Me dijo la silueta parlante con total tranquilidad. Yo mostraba la típica actitud de quien cree que está soñando; aceptaba todo lo que veía y escuchaba con parsimonia.
- ¿Jesse? ¿Quién eres? ¿Te conozco?
- No, pero yo si conozco a tu hermano. A Carlos no, al otro. Al que no nació.
Ni siquiera el hecho de que ese tal “Jesse” supiera algo tan íntimo de mi vida me sorprendió. Mi madre dio a luz a un bebé muerto un año antes de nacer yo. Tras superar el golpe, se quedó de nuevo embarazada, esta vez con mayor fortuna; nací yo.
- Ahhhh… ¿Y qué se cuenta mi hermano?
- Que te va a visitar. Y no está de muy buen humor.
- ¿Y qué le pasa?.- respondí siguiendo el juego.
- Está muy decepcionado contigo. Recuerda que él dio la vida por ti.- su rostro seguía siendo una sombra oscura…
- Nunca lo había visto de esa manera, la verdad…
- Y observa como estás tomando muy malas decisiones…Estás desaprovechando tus días. Y sí a tu hermano le da por hacerte una visita…- todo aquello me parecía terriblemente infantil, estúpido.
- Vaya, vaya… ¿se supone que tengo que cambiar de rumbo verdad?, bueno, es algo que ya tenía decidido hacer, de todas maneras…Dile a mi hermano que no se preocupe.- sinceramente, eran palabras huecas. Se lo dije como algo que suponía querría oír. Quería acabar ya con la conversación.
- Se lo diré. No te quiero asustar, pero ya sabes lo que le hice a mi hermanito cuando empezó a pasarse de la raya…
Jesse* y con él Disgraceland se evaporaron fundidos por el calor. Al recuperar la cordura, caí en la cuenta de con quien estaba hablando y de donde estaba. Fue entonces cuando me di cuenta de lo que había escuchado…y de la aparición de mi hermano nonato en aquel espectral diálogo. Una sensación de frío recorría mi cuerpo, a pesar de los 40 grados a la sombra. Mi mente buscaba calma sin encontrarla de ninguna manera. Un sentimiento de revelación, casi religioso, iluminaba mis ojos. Por primera vez desde que me levanté en ese maldito día estaba seguro de tener un pensamiento sincero, de tener una conciencia de mi realidad.
Soy el que sigue vivo.

*Gladys estaba embarazada de mellizos en enero de 1935. El día cinco dio a luz al primero, Jesse, pero falleció a los pocos segundos de nacer. El segundo salió unos minutos después; su nombre sería Elvis Aarón Presley.
http://www.youtube.com/watch?v=GYyOkQUyJZMhttp://www.metrolyrics.com/jesse-lyrics-scott-walker.html

jueves, 24 de julio de 2008

BREVE CURRICULUM por Miriam Márquez



(Para todos aquellos colegas periodistas que, como yo intento, se siguen negando a poner el piloto automático y creen en la vocación de narrar algo como si fuera la primera vez que ocurre).


Tengo el gusto de enviarles mi candidatura para el puesto vacante de periodista en su empresa. Durante treinta años he desarrollado mi labor tanto en medios audiovisuales como escritos de primer nivel. He narrado 16 chupinazos de San Fermín, 37 tormentas tropicales, 11 huracanes, 24 terremotos, siete culebrones de corrupción inmobiliaria, cuatro crisis, un golpe de Estado, 47 casos de violencia machista, 19 ferias de abril y el alumbramiento de 22 cachorros exóticos en 17 zoos mundiales. En estos años he informado puntualmente a mis espectadores del terrible calor que hace en verano, y de las pelonas que caen en invierno. Los he alertado sin desfallecer contra los cacos en agosto, y la depresión post-vacacional en septiembre. Gracias a la experiencia acumulada, tengo ya totalmente estudiado un sistema de plantillas que me permite ser el más rápido de la redacción. He diseñado una para los atentados en Irak en la que basta con cambiar el nombre de la ciudad (Bagdad, Mosul, Basora) y el número de muertos. También otra para los desastres naturales (a escoger entre ciclón, huracán o tifón) y las cifras de la DGT cada lunes. Cuando acabe con mi método, bastará escoger el molde correspondiente a cada día del año para tener apañado de antemano medio informativo. Si ustedes me contratan ahora, no saben cuánto dinero puedo ahorrar a su empresa.

martes, 22 de julio de 2008

AMOR IMPOSIBLE por Miriam Márquez

(Se me ocurrió uno antes de dormir)

No deja mi psicólogo de preguntarme si me ha sucedido algo diferente en las últimas semanas. Dice que mi recaída, con toda seguridad, se debe a algún elemento novedoso que todavía no he aprendido a neutralizar. Algo que de pronto ha reventado mis costuras, me ha arrancado el andador y ha soltado de nuevo la fiera que el mundo lleva dentro. Yo llevo ya un tiempo sospechando, pero callo. Prefiero aguantar los tics, obsesiones y temblores que reaparecieron al conocerte, antes que delatarte. Vivo con la esperanza de que algún día renuncies a tu talento para los imprevistos y aprecies tú también la tranquilidad de saber lo que va a pasar hoy, mañana y al otro. Estoy seguro de que pronto echarás el doble cerrojo de la puerta, certificarás las cartas y reservarás las vacaciones por anticipado. No voy a rendirme aunque he de confesarte que ayer me desmoralizaste por completo. Aún siento escalofríos cuando recuerdo cómo al caerse tu tostada, untada de mantequilla por los dos lados, se quedó haciendo equilibrios de canto sobre el parquet.

LOS NADIES por Eduardo Galeano


(Con ganas de gritar hoy, pero sin voz, prefiero cederle el espacio a los grandes que cuentan grandes verdades)


Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan 
los nadie con salir de pobres,
que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a
cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.
Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los
nadie la llamen,
aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadie: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre,
muriendo la vida, jodidos, rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja
 de la prensa local.
Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

jueves, 17 de julio de 2008

LUJOS por Miriam Márquez


El-hombre-que-nunca-se casaría-pero-que-todavía-no-tenía-ni-idea salió espantado de la joyería con un papel en la mano. “¡Cuatro mil euros!”, pensó mirando la hoja. Era justo la sortija que a ella le gustaba, pero jamás se hubiera imaginado que podía costar tanto. Por el camino de vuelta a su casa, la mente gestora de el-hombre-que-nunca-se casaría-pero-que-todavía-no-tenía-ni-idea empezó a echar cuentas. Entre la alianza, la cena y el pianista, la petición de mano superaría los cinco mil euros, seis mil para redondear. En un año se había gastado en conquistarla con bombones, regalos y viajes más de tres mil. Con su modesto empleo de cajera, ella ganaba al año una décima parte que él. En poco tiempo, esta proporción se duplicaría porque ella no tenía ninguna opción de ascender en su empresa, mientras que a el-hombre-que-nunca-se casaría-pero-que-todavía-no-tenía-ni-idea se le amontonaban. “Con lo que gana”, pensó, “si quisiera regalarme algo con un importe similar al de la alianza, tendría que estar ahorrando durante al menos un año. Eso contando con que no le surgiera ningún imprevisto”. Las cuentas le parecieron tan claras que se sorprendió por no haberse dado cuenta antes. El-hombre-que-nunca-se-casaría-y-que-estaba-empezando-a-intuirlo arrugó la hoja, le dio un puntapié y se fue convencido de que el amor era un lujo que no podía permitirse.

SINÓNIMOS por Miriam Márquez

 
En mitad de los deberes de Historia, el hijo del traficante de armas frunce el ceño y pregunta:
-Papa, ¿qué es una tregua?
-Una desaceleración.
-¿Y un armisticio?
-Una crisis, cariño.

miércoles, 16 de julio de 2008

LÁGRIMAS DE PERSÉFONE de Ines García


(Intenso. ¿No os parece?)

Miras al techo de tu habitación con los ojos achinados, hinchados de sal e impotencia. Los goterones resbalan por tus mofletes y se cuelan en las orejas. Eres todo narizota roja y cara congestionada.

Ha pasado el tiempo, has madurado -o al menos te has hecho mayor-, pero sigues teniendo la misma forma de llorar. Ridícula.

Estais condenadas a no entenderos. A haceros daño sin miramientos. A no asumirlo nunca y a creer que, en el fondo, algún día cambiarán las cosas. Pero no lo hacen... y otra tarde más te desplomas sobre la colcha con un bloque de hormigón sobre el pecho, con una orquesta
asinfónica taladrando tu cabeza, con un pulso de panderetas. Con pena.

Nunca verá más allá de lo que quiere ver. Y tú, tú hace tiempo que no sabes cómo ajustarle las gafas. Has tirado la toalla, te odias por ello y mientras, de nuevo, las lágrimas se cuelan por el agujero de tus orejas, vuelves a escucharlo.

...."esto va a acabar mal".

Ya lo ha hecho.


domingo, 13 de julio de 2008

FENG SHUI por Miriam Márquez


(Pequeño cuento improvisado a la hora de comer del trabajo. Dedicado a todos aquellos que, como yo, han vivido alguna vez en la periferia, afueras, las ciudades dormitorio, los HLM o los guetos)

Ahora que mi mejor amigo se ha echado una novia taiwanesa, está empeñado en que tengo que dejar que reorganice mi espacio. Me dice que ella, experta en Feng Shui, puede ayudarme mucho con mis nostalgias, despistes y hasta con mis cuentos. A él le ha ido tan bien que ahora, entre las flores de loto y los tonos neutros de su pared, nunca tiene tiempo para las pesadillas.
La llamé tras siete días sin escribir una línea. Apareció con un vestido color mandarina y un cuaderno recién estrenado. Tomó nota de mis plantas resecas, del empapelado de mi estudio y hasta del íntimo estropicio de mi nevera. La vi cómo se asomaba con estupor al callejón que contemplo mientras escribo. En la ventana de enfrente, dos latinos en paro suspendieron su reggaeton para escrutarla sin disimulo.
De acuerdo a sus recomendaciones, he trasladado mi estudio a otra habitación, insonorizado las ventanas y despellejado las paredes. Tengo un bote lleno de lápices recién afilados, una mariposa monocolor estampada en el techo y un hilo musical como de profundidades marinas.
El día que tenía que venir a comprobar mis avances, no apareció. Algo decepcionado, llamé a mi amigo. Lo cogió al primer timbrazo, y le entendí la mitad de lo mucho que lloraba. Ella se había enamorado de pronto de un calavera sin escrúpulos y se había marchado a compartir con él sus pasillos enroscados y las goteras de su buhardilla. La última vez que la vio tenía un tic en el ojo y dos manchas moradas junto a la clavícula.
Me alegré bastante de no tener que soportar más la música de acuario. Los lápices ya se habían gastado con mis garabatos y, afortunadamente, la mariposa monocolor era fácil de tapar con un póster de Playboy. En la ventana de enfrente, los dos adolescentes seguían enredados en su sudoroso combate. Estaban tan concentrados que pude contemplarlos durante mucho rato. Poco a poco, casi sin querer, me puse a escribir y me olvidé de ellos.

sábado, 5 de julio de 2008

ÚLTIMA NOCHE por Miriam Márquez


(Prometo reformarme y empezar a escribir cosas alegres)

Por más que se arrepintió y luchó contra la lavadora, el centrifugado había arrancado ya su olor de las sábanas.

martes, 1 de julio de 2008

PASEAR por Clara Valmorisco


(¡Cómo me gustan estas historias que no son lo que parecen! El primer cuento que me manda una chica. ¿Qué pasa lectoras? ¿No hay ganas de participar en el trueque?)

Nunca pensé que terminaría guardándote allí, ni mucho menos que guardaría sólo una parte de ti. A veces me pregunto si no me estaré equivocando, si esta manera mía de razonar, de hacer las cosas, no será más que el reflejo de algún trastorno al que no quiero mirar. Pero me gusta pasear contigo, sobre todo ahora que la ciudad se está llenando de luces, que las calles huelen a castañas asadas. Si bajo la ventanilla, el olor se mete en el coche y, por un rato, el tiempo que dura un semáforo en rojo, tú te sientas a mi lado y me propones un plan. A veces es comprar castañas y asarlas en la chimenea, comérnoslas tirados en la alfombra; a veces es algo más arriesgado. Nos vendría bien un viaje. Y yo siempre digo que sí.


Ya tengo los billetes para Italia. Serán unas Navidades distintas este año. Tan acostumbrados a la familia y a la lombarda se nos va a hacer raro tener sólo un abrigo y frío. Pero pasearemos y eso es lo único que quiero. Me contaste que en el silencio de la noche Venecia es otro mundo, y que puedes susurrar a una persona desde orillas distintas de un canal y oírla contestarte como si estuviera a tu lado. Claro que, en Navidad será difícil encontrar una calle vacía en una ciudad tan pequeña y tan turística. Por eso he pensado que podemos dormir por el día y pasear de noche. Siempre me ha llamado la atención la idea de conocer una ciudad a oscuras. No habrá museos ni tiendas abiertas, pero estarás tú, estaré yo; estaremos abrigados y tendremos los canales. Y también la copa de champagne en medio de la plaza de San Marcos. No la conozco, pero he imaginado tantas veces ese momento que casi lo revivo más que imaginarlo. Tendremos todo lo que me contaste.


Me da miedo viajar sola. Me he comprado un libro y, como el vuelo es corto, supongo que será suficiente para que mi cabeza no se vaya muy lejos. Todo lo demás está solucionado. Tengo los mapas, tengo el hotel y el idioma no me preocupa; además, tampoco creo que necesite hablar con nadie. Mi plan es dormir durante el día y pasear por la noche, sentarme a la orilla de algún canal y hablarte, que me hables desde la otra orilla y yo pueda oírte a mi lado.


Sólo espero que sea cierto que eso ocurre en el silencio de Venecia. Y que no te importe que la parte de tí que no tiré al mar me espere en el maletero del coche. 

EL HOMBRECITO VERDE por Francisco Chica


(!Un cuento fantástico que nos llega desde Bratislava!)

A los ocho años lo vi por primera vez. Vivía a los pies de mi cama y se alimentaba de piel y legañas. 
Un día, en su recolecta nocturna de provisiones debió encontrar oposición por parte de algún lagrimal mío, o tal vez tropezó con una pestaña vaga, pero el descuido o la mala suerte lo llevó directo a mi fosa nasal, provocando un estornudo y el consecuente desconcierto por ambas partes. 
No era la primera vez que nos veíamos, pero un pacto tácito me llevó a callar y dejar hacer. 
Nunca nos habíamos cruzado en nuestras tareas (dormir y recolectar) y frente a esta nueva situación la reacción se hizo esperar. 
El golpe le dejó mareado y destartalado sobre mi cama mientras que el despertar repentino me mantenía semiinconsciente y el sopor aún nublaba mi visión. 
Tardamos unos segundos en decidirnos. 
Yo me agaché y él se acercó a mi oído. 
El contacto era inevitable así que lo mejor era llegar a un nuevo acuerdo cuanto antes. 
Fue la única vez que oí su voz, dulce y reducida, una voz joven de siglos atrás. 
Sólo tres palabras me dijo:
- Un secreto semanal.
Esa era su oferta. Libertad para actuar como antes a cambio de un secreto a la semana. 
Estaba tan excitado y a la vez tan casi ausente que no me atreví a preguntar más. Asentí con la mirada y me dispuse a dormir de nuevo. Ya descubriría qué y cómo me desvelaría esos secretos. 
Los primeros días me acostaba nervioso y madrugaba exaltado, en busca de una nota bajo la almohada o escondida en las zapatillas. Otras veces imaginaba que me despertaría a media noche para contarme la buena nueva. 
Pero nada de eso ocurrió. Cada vez me costaba más dormirme hasta que, víctima del cansancio y el insomnio caí presa de un sueño pesado e inesperado. 
Así fue como empecé a saber cosas. 
El hombrecillo verde se volvió más cuidadoso y apenas lo veía ya, pero una vez a la semana me despertaba sabiendo algo nuevo. 
A veces era sólo comprender una fórmula o asimilar una teoría. Las semanas afortunadas descubría nuevos sentimientos o sensaciones desconocidas. 
Y así me trajo el amor y la amistad, la gravedad o el complemento del nombre, y las ganas de viajar…
Sin embargo con cuantas más cosas yo sabía más huraño se tornaba el hombrecillo, y poco a poco dejó de moverse. Le cogió cariño a la cama y allí pasaba las horas. Hasta que un día dijo adiós, y tuve miedo de conocer todos los secretos que él tenía. 
Hace tiempo que dejé de ver al hombrecillo verde, pero algunas veces, cuando me levanto, siento que me visitó esta noche, y junto con su cesta de piel y legañas se llevó también un secreto de vuelta, que fue compartido y dejé de usar, dejando espacio para crecer a otros y dándole a él algo para recordar…

sábado, 28 de junio de 2008

FRAGMENTO


(No es un cuento, aunque si lo fuera, funcionaría a la perfección como tal. Os dejo un breve fragmento de la novela "Orlando" de Virginia Woolf. Una descripción del amor mínima y hermosísima)

"Los dos habían comprendido en unos pocos segundos -como suele ocurrir entre los enamorados- cualquier cosa que tuviera alguna relevancia del otro, y sólo les quedaba resolver detalles de poca importancia como cuáles eran sus nombres, dónde vivían o si eran mendigos o personas acaudaladas."