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miércoles, 12 de enero de 2011

LA AVERÍA

Empieza a impacientarme la estúpida incompetencia de este técnico de Kioto. “Ya casi” me responde cada mañana cuando voy a comprobar los avances en mi caza Zero averiado. “Un par de retoques”, me dijo hace una semana con esa sonrisa suya vergonzosa en tiempos de guerra. Intento explicarle que mi objetivo se desplaza a cada instante. Que puede que dentro de unas horas se haya camuflado demasiado entre las líneas enemigas. Que me consume ver al resto de pilotos despedirse emocionados con su uniforme de gala.

Él me regala un cigarro y un sorbo clandestino de sake. Me promete como siempre -sus labios cada día más cerca de mi oreja-, que mañana brindaré al fin con toda el agua del Pacífico.

martes, 11 de enero de 2011

LA REVOLUCIÓN


“La convocatoria ha sido un éxito”, garabateaba un periodista en su libreta desde un balcón. No muy lejos, yo asomaba la cabeza sobre el tejado para ver discretamente el gentío. Descubrí a la bailarina del joyero, erguida orgullosa, sin girar, en la palma de la mano de un simpatizante. También al unicornio, que había abandonado su tiovivo por primera vez en treinta años. Me enterneció divisar, entonando consignas como locos, al muñeco del semáforo, a la chincheta del mapa y al globo de helio sin niño. A mi lado se posó el cuco fugitivo. A la hora en punto hizo ademán de cantar, pero se mordió la lengua y salió volando hacia Poniente. “Libertad”, gritaban los manifestantes, y se les inflamaba el pecho y las mejillas.

Confieso que durante un instante deseé yo también librarme de mis espolones de forja, probar estas alas inútiles de gallo viejo. Afortunadamente fue sólo un segundo. Después cambió el viento y me obligó a mirar en dirección contraria.



(La ilustración es obra del artista Antonio Mingote).

martes, 8 de junio de 2010

EL PACTO


“Por favor, sea breve”, dijo el capitán. Ella, compasiva, se ahorró los prolegómenos. Su garganta se concentró en una sola nota irresistible. Uno a uno, los marineros soltaron sus brújulas testarudas, las cartas de navegación, los cabos de las velas rasgadas, las fotos borradas por la brisa, las cruces de sus plegarias, y fueron saltando de aquel barco perdido en el mar. Uno a uno se hundieron obedientes frente a los ojos de la criatura marina que los deseaba. Ansiosos por olvidar la sed, felices.

La ilustración es obra de la artista cubana Alicia Real.

lunes, 24 de mayo de 2010

LIBRE ALBEDRÍO Por Kum


Eran las 22:03 del sábado 15 de enero de 2033 cuando en la Sede Central del Ministerio de Cultura, Control y Vigilancia detectaron la infracción y se activó con carácter de urgencia el protocolo habitual en estos casos. 23 minutos más tarde, Miguel Ángel Sánchez Lozano-hijo era arrestado en su domicilio habitual por desconectar su televisor en horario de máxima audiencia.

miércoles, 28 de abril de 2010

MALDAD (sust. f. sing.)

Las tres mujeres de la celda traban al fin conversación.

-¿Vosotras qué hicisteis?- pregunta la pelirroja.

-Poca cosa: incitación al delito- responde la morena.

-Yo aún menos: abandono del hogar- suspira la rubia-. ¿Y tú?

-No os lo vais a creer: abrir una caja.

Un timbrazo interrumpe sus confesiones. Día de visitas.

Adán, Paris y Epimeteo las saludan desde el otro lado del cristal vestidos de domingo.

miércoles, 21 de abril de 2010

CUENTOS ALÍGEROS


Quiero dar las gracias a la editorial Hipálage por seleccionar uno de mis micros para su nuevo libro colectivo. Comparto espacio con muchos autores que admiro, por lo que la alegría es doble.

miércoles, 7 de abril de 2010

SOFISTICACIÓN




Su abuelo se disparó en una sien. Su madre apuró tres tabletas de pastillas. Cuentan que su padre se rebanó las muñecas con una navaja suiza. Su hermana, misionera, adoraba besar labios enfermos de cólera. Su hermano, antes de lograrlo, resistió a la ruleta rusa diecisiete madrugadas. Ella, la única que queda de la familia, es la más perfeccionista. Por eso se enamoró de mi al vuelo en aquella taberna (el retrato robot pegado en la puerta me hacía bastante justicia). Estoy seguro de que llegado el momento, mi puntería no va a decepcionarla.

ODIO


La esposa madura del 7º A odia a la quinceañera de pelo dorado del 5º B. Sobre todo cuando, en compañía de su marido, se la encuentra en el ascensor. Siempre que esto sucede, la mujer escudriña los ojos de él. No vayan a resbalar por su trenza adolescente o la lengua curva que lame el caramelo o la suave pelusa albina de sus muslos. Luego, en solitario, la mujer se atormenta: ¿La amaría si pudiera? ¿Sueña acaso con ella cada noche? ¿Se da cuenta del olor que escapa de su cuello? ¿De la ternura de su labio superior? Esta cantinela la ensimisma, la enloquece. Tanto que la primera vez que se topa a solas con ella en el ascensor no logra contenerse. Con las manos crispadas pulsa la tecla de parada. Ni siquiera el rostro sorprendido de la chica consigue detener sus ansias de besarla.

martes, 30 de marzo de 2010

SALVADO por Víctor Sáez


(Por fin un micro en mi bandeja de entrada. Inquietante y sugerente. Gracias, Víctor. Soy la primera en comentar).

Una sensación de frío intenso le erizó el vello. Despertó. Sintió soledad y miedo ante la falta de luz, de aire y de memoria. No sabía dónde se encontraba, pero la estrechez de su aposento le agobió desesperadamente. Crispado, supo que había sido enterrado vivo. Del miedo se orinó encima, tembló y su corazón se aceleró. De pronto recordó. Él era un rico hacendado, ahora lleno de deudas, que días atrás se sintió indispuesto. Y ahora estaba muerto... o vivo y enterrado. Se sintió morir de verdad. De pronto, oyó ruidos cercanos, muy cercanos. El sonido de una pala levantando tierra. Luz artificial por la rendija de la caja. Se abrió. Rápidamente se incorporó y salió de ella. El profanador de tumbas quedó estupefacto y se llevó la mano al corazón. Cayó fulminado sobre la caja vacía. El hacendado contempló la escena, rellenó el agujero y salió del cementerio. Fuera le esperaba una vida nueva, como de recién nacido.

miércoles, 17 de febrero de 2010

CANCIÓN


Postrado en un sillón de la residencia, el abuelo que nunca habla con nadie escucha de pronto una melodía antigua. Se levanta con dificultad. La música viene de la habitación contigua y hacia allí avanza. “La cantaba Ana cuando bañaba a la niña”, recuerda y deja caer la garrota. “Nunca respetaba demasiado la letra”, se dice caminando con pasos más firmes. “Así que cada día al llegar del trabajo me sonaba distinta”, murmura y abre la puerta con aplomo. Al instante, el vaho le empaña unas gafas que ya no necesita.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL FUNCIONARIO


Cada vez que se enciende una bombilla roja, el funcionario levanta la palanca correspondiente durante cinco segundos. A veces el ritmo es frenético. Otras, la cadencia amaina. Entonces, el funcionario puede relajarse, desabotonarse la camisa y pensar, por ejemplo, en qué le traerá a Ana el ratoncito Pérez. O el restaurante que escogerá para invitar a su suegro por arreglarle el embrague. Aunque ahora lo que más le preocupa es que María esté tan triste. Hoy tiene pensado comprarle unas flores si logra salir a tiempo del trabajo. ¡Pero, caramba, empieza a hacerse tarde! Falta que esa terca luz, la única que resiste, deje de encenderse cada pocos segundos. Sube el voltaje, mira el reloj y escucha los gritos recrudecerse en el cuarto contiguo. Con esta potencia, la muerte o la confesión llegará antes de que se acaben las margaritas del kiosco.

miércoles, 27 de enero de 2010

GUIÓN


Desde el principio, la historia funcionó. La idea original de un planeta habitado, los seres vivos, esa curiosa criatura sobresaliendo del resto...

Después ese toque magistral de la serpiente justo cuando el programa empezaba a ponerse rutinario.

Lo de Caín no lo forzó, pero le vino muy bien para mantener la intriga. Un crimen fratricida asegura siempre una gran expectación.

Desde entonces su personaje no le ha fallado. Siete temporadas seguidas de guerras, asesinatos, torturas, humillaciones. De vez en cuando -estratégicamente espaciada-, la aparición de algún soñador con el que la audiencia se pudiera identificar. Y un poco de sexo a ratos disfrazado de amor para ganarse al público femenino.

Ahora toca escribir el último capítulo, ése que encumbra o hunde al guionista. Personalmente siempre ha sido partidario de los finales felices. Pero en esta ocasión no resultaría creíble.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

LA DIVA

Como la diva no puede cantar con una sola butaca vacía, el día que por primera vez no se venden todas las localidades, su fiel mánager decide usar una artimaña. Compra algunos muñecos de corcho, les coloca unos cabellos de lana negra y un frac de seda natural. Un mes después, son tantos los farsantes que la seda artificial reluce en los palcos. En menos de un año, el teatro decide despedirlos por empacho de nostalgias. En su último concierto, la diva, consciente de que no habrá otro escenario, se vacía ante un público inerte. Cuando se detiene, exhausta, del patio de butacas se elevan unos aplausos tan violentos que llenan, en pocos minutos, el suelo de cabellos de lana.

viernes, 18 de diciembre de 2009

FRANKENSTEIN

Ahora que me has abandonado, estoy construyéndome a ratos una mujer mejor que tú. De partida me sirvió el torso y los brazos de mi profesora Laura. Tan firmes, tan bien tallados. Después tomé los ojos de Luisa. Había envejecido tanto que me los encontré más densos, más oscuros. Robé la nariz chata de Penélope (esa que tanta envidia te daba) y las piernas de Olga, la vecina (sí, confieso, siempre me gustaron más que las tuyas). He dibujado con los lunares de Vanesa la piel de Julia, y he extraído gota o gota el olor de Lola para volver más terrenal el delicioso vientre de Eva.

Hoy, ya sin vendas, he contemplado mi obra. Es hermosa, irascible, inquieta. Me ha pedido que la lleve frente a un espejo. Allí, he visto como los ojos de Luisa se guiñaban en ese gesto de furor tan tuyo, mientras la piel de Julia palidecía hasta borrarse los lunares de Vanesa, y los brazos de Laura temblorosos caían a ambos lados del jadeante vientre de Eva. He querido explicar a tu terca cabeza el porqué de mis nuevas preferencias, pero te has girado airada, como sueles, con tu nuevo perfil de Penélope y de dos zancadas de Olga te has esfumado dejando sólo la dulce estela de Lola.