miércoles, 28 de abril de 2010

MALDAD (sust. f. sing.)

Las tres mujeres de la celda traban al fin conversación.

-¿Vosotras qué hicisteis?- pregunta la pelirroja.

-Poca cosa: incitación al delito- responde la morena.

-Yo aún menos: abandono del hogar- suspira la rubia-. ¿Y tú?

-No os lo vais a creer: abrir una caja.

Un timbrazo interrumpe sus confesiones. Día de visitas.

Adán, Paris y Epimeteo las saludan desde el otro lado del cristal vestidos de domingo.

viernes, 23 de abril de 2010

EL NARRADOR


Mucha gente cree ilusamente que es fácil la vida del narrador omnisciente. Es cierto que me resultó un juego arrebatarle la heroína al galán. Conocía sus gustos florales, su número de pie, sus flaquezas, sus anhelos. Estaba seguro de que la obnubilaría con mi léxico fluido y mi pose de romántico. Nada que ver con ese tipo duro de gabardina y cigarrillo con el que estaba destinada a compartir el The End. Como estaba previsto, escapamos a Italia, donde hemos vivido sin sobresaltos algunos kilómetros de celuloide. Habría sido dichoso si no fuera porque -el público debe saberlo- ser narrador omnisciente tiene también sus inconvenientes. Mañana un hombre terco con una colilla entre los labios terminará su búsqueda ante este umbral. Le estaré esperando para el desenlace, aunque sé desde el primer fotograma que sólo le costaré dos disparos a su revólver.

miércoles, 21 de abril de 2010

CUENTOS ALÍGEROS


Quiero dar las gracias a la editorial Hipálage por seleccionar uno de mis micros para su nuevo libro colectivo. Comparto espacio con muchos autores que admiro, por lo que la alegría es doble.

miércoles, 7 de abril de 2010

SOFISTICACIÓN




Su abuelo se disparó en una sien. Su madre apuró tres tabletas de pastillas. Cuentan que su padre se rebanó las muñecas con una navaja suiza. Su hermana, misionera, adoraba besar labios enfermos de cólera. Su hermano, antes de lograrlo, resistió a la ruleta rusa diecisiete madrugadas. Ella, la única que queda de la familia, es la más perfeccionista. Por eso se enamoró de mi al vuelo en aquella taberna (el retrato robot pegado en la puerta me hacía bastante justicia). Estoy seguro de que llegado el momento, mi puntería no va a decepcionarla.

ODIO


La esposa madura del 7º A odia a la quinceañera de pelo dorado del 5º B. Sobre todo cuando, en compañía de su marido, se la encuentra en el ascensor. Siempre que esto sucede, la mujer escudriña los ojos de él. No vayan a resbalar por su trenza adolescente o la lengua curva que lame el caramelo o la suave pelusa albina de sus muslos. Luego, en solitario, la mujer se atormenta: ¿La amaría si pudiera? ¿Sueña acaso con ella cada noche? ¿Se da cuenta del olor que escapa de su cuello? ¿De la ternura de su labio superior? Esta cantinela la ensimisma, la enloquece. Tanto que la primera vez que se topa a solas con ella en el ascensor no logra contenerse. Con las manos crispadas pulsa la tecla de parada. Ni siquiera el rostro sorprendido de la chica consigue detener sus ansias de besarla.

martes, 30 de marzo de 2010

SALVADO por Víctor Sáez


(Por fin un micro en mi bandeja de entrada. Inquietante y sugerente. Gracias, Víctor. Soy la primera en comentar).

Una sensación de frío intenso le erizó el vello. Despertó. Sintió soledad y miedo ante la falta de luz, de aire y de memoria. No sabía dónde se encontraba, pero la estrechez de su aposento le agobió desesperadamente. Crispado, supo que había sido enterrado vivo. Del miedo se orinó encima, tembló y su corazón se aceleró. De pronto recordó. Él era un rico hacendado, ahora lleno de deudas, que días atrás se sintió indispuesto. Y ahora estaba muerto... o vivo y enterrado. Se sintió morir de verdad. De pronto, oyó ruidos cercanos, muy cercanos. El sonido de una pala levantando tierra. Luz artificial por la rendija de la caja. Se abrió. Rápidamente se incorporó y salió de ella. El profanador de tumbas quedó estupefacto y se llevó la mano al corazón. Cayó fulminado sobre la caja vacía. El hacendado contempló la escena, rellenó el agujero y salió del cementerio. Fuera le esperaba una vida nueva, como de recién nacido.

miércoles, 17 de febrero de 2010

CANCIÓN


Postrado en un sillón de la residencia, el abuelo que nunca habla con nadie escucha de pronto una melodía antigua. Se levanta con dificultad. La música viene de la habitación contigua y hacia allí avanza. “La cantaba Ana cuando bañaba a la niña”, recuerda y deja caer la garrota. “Nunca respetaba demasiado la letra”, se dice caminando con pasos más firmes. “Así que cada día al llegar del trabajo me sonaba distinta”, murmura y abre la puerta con aplomo. Al instante, el vaho le empaña unas gafas que ya no necesita.

lunes, 15 de febrero de 2010

EL FUNCIONARIO


Cada vez que se enciende una bombilla roja, el funcionario levanta la palanca correspondiente durante cinco segundos. A veces el ritmo es frenético. Otras, la cadencia amaina. Entonces, el funcionario puede relajarse, desabotonarse la camisa y pensar, por ejemplo, en qué le traerá a Ana el ratoncito Pérez. O el restaurante que escogerá para invitar a su suegro por arreglarle el embrague. Aunque ahora lo que más le preocupa es que María esté tan triste. Hoy tiene pensado comprarle unas flores si logra salir a tiempo del trabajo. ¡Pero, caramba, empieza a hacerse tarde! Falta que esa terca luz, la única que resiste, deje de encenderse cada pocos segundos. Sube el voltaje, mira el reloj y escucha los gritos recrudecerse en el cuarto contiguo. Con esta potencia, la muerte o la confesión llegará antes de que se acaben las margaritas del kiosco.

miércoles, 27 de enero de 2010

GUIÓN


Desde el principio, la historia funcionó. La idea original de un planeta habitado, los seres vivos, esa curiosa criatura sobresaliendo del resto...

Después ese toque magistral de la serpiente justo cuando el programa empezaba a ponerse rutinario.

Lo de Caín no lo forzó, pero le vino muy bien para mantener la intriga. Un crimen fratricida asegura siempre una gran expectación.

Desde entonces su personaje no le ha fallado. Siete temporadas seguidas de guerras, asesinatos, torturas, humillaciones. De vez en cuando -estratégicamente espaciada-, la aparición de algún soñador con el que la audiencia se pudiera identificar. Y un poco de sexo a ratos disfrazado de amor para ganarse al público femenino.

Ahora toca escribir el último capítulo, ése que encumbra o hunde al guionista. Personalmente siempre ha sido partidario de los finales felices. Pero en esta ocasión no resultaría creíble.

martes, 12 de enero de 2010

TINTA


Incapaz de soportar su piel ajada, la sirena rompe a llorar. Después empieza su canto. Enajenado por su voz, el viejo marino dirige su barco contra las rocas. Antes de ahogarse alcanza a ver cómo se dibuja un sonrisa de tinta en el rostro de su bíceps.

lunes, 11 de enero de 2010

El día después del juicio final...


...huyen aterrados los animales del paraíso.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

LA DIVA

Como la diva no puede cantar con una sola butaca vacía, el día que por primera vez no se venden todas las localidades, su fiel mánager decide usar una artimaña. Compra algunos muñecos de corcho, les coloca unos cabellos de lana negra y un frac de seda natural. Un mes después, son tantos los farsantes que la seda artificial reluce en los palcos. En menos de un año, el teatro decide despedirlos por empacho de nostalgias. En su último concierto, la diva, consciente de que no habrá otro escenario, se vacía ante un público inerte. Cuando se detiene, exhausta, del patio de butacas se elevan unos aplausos tan violentos que llenan, en pocos minutos, el suelo de cabellos de lana.

viernes, 18 de diciembre de 2009

FRANKENSTEIN

Ahora que me has abandonado, estoy construyéndome a ratos una mujer mejor que tú. De partida me sirvió el torso y los brazos de mi profesora Laura. Tan firmes, tan bien tallados. Después tomé los ojos de Luisa. Había envejecido tanto que me los encontré más densos, más oscuros. Robé la nariz chata de Penélope (esa que tanta envidia te daba) y las piernas de Olga, la vecina (sí, confieso, siempre me gustaron más que las tuyas). He dibujado con los lunares de Vanesa la piel de Julia, y he extraído gota o gota el olor de Lola para volver más terrenal el delicioso vientre de Eva.

Hoy, ya sin vendas, he contemplado mi obra. Es hermosa, irascible, inquieta. Me ha pedido que la lleve frente a un espejo. Allí, he visto como los ojos de Luisa se guiñaban en ese gesto de furor tan tuyo, mientras la piel de Julia palidecía hasta borrarse los lunares de Vanesa, y los brazos de Laura temblorosos caían a ambos lados del jadeante vientre de Eva. He querido explicar a tu terca cabeza el porqué de mis nuevas preferencias, pero te has girado airada, como sueles, con tu nuevo perfil de Penélope y de dos zancadas de Olga te has esfumado dejando sólo la dulce estela de Lola.

martes, 24 de noviembre de 2009

RUIDO por Miriam Márquez

Volvió del trabajo algo inquieta. Se había enterado –¡tenía que ocurrir!- de que el amor puede acabarse. La tranquilicé con algo de Satie –más alto de lo normal-, después cantamos –sobre todo yo- Nina Simone a gritos, para acabar sudorosos en la cama donde le recité mi repertorio de versos antes y después, hasta que se durmió. Puse el despertador media hora antes que ella, pero no funcionó. Cuando me levanté, estaba sentada en la mesa de la cocina, muy quieta, con los ojos cerrados. La televisión estaba muda, la maldita calle tranquila, ni siquiera la vecina de arriba taconeaba como de costumbre. Alargué mi mano aprisa para encender la radio, pero me lo impidió. Hizo lo que más temía: me colocó la palma sobre su pecho donde reconocí, por primera vez sin comparsas, aquel viejo silencio. 

LA CREMALLERA por Miriam Márquez

“Hagámoslo ahora”, interrumpió ella deslizando los dedos por esa cremallera suya tan bien amaestrada. Pero yo resistí –esta vez me había jurado que iba a llegar hasta el final- el impulso de tocarla y continué argumentando que nunca la había querido, como le había dicho tantas veces, bien encima de ella sudoroso, bien cubierto por los volantes arrugados de su falda. Y esta vez debió de sonar convincente porque la cremallera se puso a trepar hasta su tímida costura, y ella se giró, dejándome admirar por primera vez sus enaguas bien planchadas. Respiré hondo, aliviado, satisfecho. La agarré por detrás y devoré su cintura con mis dedos hasta alcanzar la cremallera. Se me resistió varios minutos. Quizás porque mis manos temblaban o quizás para hacerme creer –siempre he sido algo iluso- que era yo esta vez quien la bajaba. 

lunes, 12 de octubre de 2009

MALA CONCIENCIA por Miriam Márquez

(Demasiado tiempo sin escribir. Me cuesta un poco ahora, pero espero atrapar de nuevo la inspiración. Mejor dicho, la pequeña ración que me toca). 

A la tercera proyección de la nueva película, el narrador omnisciente, incapaz de soportar los remordimientos, irrumpe corriendo por una esquina de la pantalla. En el último instante, consigue salvar a la fatídica heroína de un tranvía desbocado que nadie, salvo él, esperaba. Los aplausos y vítores de la sala se mezclan con la musiquilla triste de una banda sonora sin talento para la improvisación. 

lunes, 31 de agosto de 2009

CLOROFILA por Miriam Márquez


Tiñen de obscenas algunas palabras beatas. Se declaran amor con términos botánicos, se seducen en argot médico, se hacen de rabiar con fórmulas matemáticas. No quieren diccionarios para la lengua que han inventado juntos. Practican a diario. No toman notas. Ni siquiera cuando él tiene que embarcarse se dan cuenta del peligro. "Hipotenusa", se despide ella burlona. "Equilátero", responde él sacándole la lengua. Años después, se cruzan por casualidad en el puerto. "Castaño de indias", musita la mujer sorbiéndose las lágrimas. "Clorofila", le grita desencajada. Pero nada penetra en su perplejidad. Ni siquiera cuando, en un último intento, ella se aproxima lentamente al lóbulo de su oreja para susurrarle un húmedo "Amén". 

jueves, 20 de agosto de 2009

DESPUÉS por Miriam Márquez


Ahora que estoy muerto, me cuesta una barbaridad odiarte. Horas me paso concentrado en tu traición, la sangre, el cuchillo por la espalda. Pero se está tan bien aquí, hay una paz tan blanca, que resulta difícil no desear que te mueras rápido. Ayer me atreví a preguntarle a otra alma en pena por qué llaman a esto infierno. Se encogió de hombros y se fue riéndose entre dientes. Hoy, por fin, te he visto saludándome a lo lejos. Hoy, por fin, te has muerto.

ANÉCDOTA por Miriam Márquez


Con la cuenta, a la pareja le traen dos galletas de la suerte. “Aprecia la sinceridad como el mejor regalo”, pone en la de él. “Ya no te quiero”, se lee en la de ella. Los dos se ríen –ella, sobre todo, suelta grandes carcajadas-, y se marchan a trote acompasado dejando los papelitos arrugados junto al Chop Sui.

jueves, 6 de agosto de 2009

EN LA FILMOTECA por Rafael Arias

(Un cuento de mi querido amigo Rafa. Delicado y abierto, como él)

Fue hace tiempo. En la Filmoteca.

Iba a ver una película del cineasta indio Satyajit Ray.

Sentado en mi butaca esperaba el inicio de la sesión leyendo un libro.

Delante de mi se sentó una joven india, con un vestido púrpura, una cinta rodeaba su cabeza, su negrísimo pelo estaba recogido en un recio moño.

Le acompañaba un joven latinoamericano, vestido con vaqueros, camiseta blanca. Con seguridad llevaría unos tenis por calzado.

Ella era mayor que él. Su conversación interrumpió mi lectura.

Ella llevaba la voz cantante:

-¿Has estado alguna vez aquí? -No.

-Yo suelo salir por Lavapiés. ¿y tú? -Yo suelo ir por Tribunal, y a veces por la Castellana.

-A mi me gusta la música alternativa. -A mí me gusta más el pop, lo que sale en los 40.

-Si quieres luego podemos tomar algo por Lavapiés, cerca de donde vivo. -Vale

-Estoy segura de que te va a gustar la peli. Es muy bonita, de mi tierra. -Nunca he visto una peli india.


Se apagaron las luces. Al encenderse, salieron tímidamente, con las manos entrelazadas, como si les venciera un poso de timidez.


Al día siguiente leía un libro, el mismo, sentado en la misma butaca, esperando que las luces se apagaran para ver otra película de Satyajit Ray.

Delante de mí, se sentó la chica de ayer.

Iba sola.

martes, 4 de agosto de 2009

DE VUELTA



Después de estas largas vacaciones, estoy de vuelta. He creado con mucha ilusión una nueva bitácora Vocación Temeraria sobre temas periodísticos que se me van quedando en el tintero. Mañana regreso con mis micros y con los vuestros.

martes, 23 de junio de 2009

AMANTES


Él queda con un cliente imaginario. Ella finge asistir a un taller literario inexistente. En la guantera del coche, él guarda un elixir de menta y un frasco de colonia. Ella, en el autobús, se pinta los labios de un rojo profundo, que luego difumina con el dorso de la mano, porque le da vergüenza. Se encuentran en la esquina acordada. Los nervios les confieren un cierto aire despistado y distante. Durante horas, merodean por jardines, callejuelas, portales... Casi sin querer, terminan frente a un hotel. El recepcionista, como cada jueves, finge no reconocer a esa pareja canosa que, toda ruborizada, le tiende un DNI. 

lunes, 15 de junio de 2009

MIOPÍA


Tras años ensuciando lienzos, el aprendiz de pintor se rinde. Se entrega a la escultura. Fracasa. Debuta como actor. Titubea al decir su única frase. Derrotado y solo en su camerino, escribe como un autómata un poema agarrotado, certero, perfecto. Asustado por su sinceridad, lo rasga en pedazos. Nadie debe saber, cuando dentro de unos años sea un músico famoso, lo derrotado que llegó a sentirse. 

jueves, 4 de junio de 2009

MATILDE


Siempre que vamos a cenar a su casa, Matilde nos recibe perfecta. Ni demasiado elegante, para que su belleza no nos haga sentir vulgares. Ni tan informal que pudiera parecer que no valora nuestra visita. Nada más entrar, como ya va siendo rutina, mi marido se emboba mirándola. Ella le corresponde sin demasiado descaro, para que su esposo y yo no nos sintamos heridos, pero sin frialdad, para no desanimarle. A la hora de los postres, Matilde siempre necesita que alguien mañoso la ayude a abrir un vino dulce muy añejo. Yo animo a mi Antonio, que tiene la rara habilidad de sacar a la primera y de una pieza los corchos más caducos. Antes de abandonar con él el salón, Matilde sube un poco la música. Sin pasarse, para que su marido y yo podamos seguir con nuestra conversación descolorida, pero sin quedarse corta, para que los jadeos de la cocina no nos incomoden demasiado.

martes, 2 de junio de 2009

FALSOS SINÓNIMOS


(Dos variaciones de una misma historia)

Ella ama a Carmen, a Lee Miller, a Cleopatra. Le gustan las mujeres que comen celos, que se arrancan las costras, que dicen te amo, en vez de te quiero… Esas que siempre, al final de cada fiesta, tienen los labios negros de vino tinto. Por eso cuando él llega con su pulcro traje del trabajo, ha roto todas las fotos, algunas copas, y rasgado las cortinas. Y se ha hecho un corte no demasiado profundo en la muñeca (al fin y al cabo no quiere morirse nunca) porque él no la AMA. Y ha dejado un rastro de colillas por el suelo porque sabe que a él le gustan las pistas, los indicios, las listas, los caminos que llevan a alguna parte. Al final está ella. Hipa un poco. Si encontrara las palabras, le reprocharía que sepa justo lo que hay que hacer en ese instante, que mantenga el pulso, su razón (que no fé) incondicional en ella. Que no llegue y le dé dos bofetadas y la eche a patadas a la calle aunque sólo sea por una noche. Pero es difícil de explicar todo eso a un hombre que lentamente le enjabona la espalda, le recoge el pelo detrás de la oreja y muy bajito, como si fuera una niña, le dice que la quiere. 

lunes, 1 de junio de 2009

ESTAMPADOS


Ella ama a Carmen, a Lee Miller, a Cleopatra. Le gustan las mujeres que comen celos, que se arrancan las costras, que dicen te amo, en vez de te quiero… Esas que siempre, al final de cada fiesta, tienen los labios negros de vino tinto. Por eso cuando él llega con su pulcro traje del trabajo, ha roto todas las fotos, algunas copas, y rasgado las cortinas. Y se ha hecho un corte no demasiado profundo en la muñeca (al fin y al cabo no quiere morirse nunca) porque él no la AMA. Y ha dejado un rastro de colillas por el suelo porque sabe que a él le gustan las pistas, los indicios, las listas, los caminos que llevan alguna parte. Al final está ella. Hipa un poco. Si encontrara las palabras, le reprocharía que sepa justo lo que hay que hacer en ese instante, que mantenga el pulso, su razón (que no fé) incondicional en ella. Que no llegue y le dé dos bofetadas y la eche a patadas a la calle aunque sólo sea por una noche. Pero es difícil de explicar todo eso a un hombre que le dice te quiero, le enjabona la espalda y le recoge el pelo detrás de la oreja. El mismo que mañana la llevará a alguna tienda para que, con el mejor de los humores, escoja el estampado de las próximas cortinas.

jueves, 28 de mayo de 2009

DIEZ MINUTOS


(He escrito y registrado un guión para un corto que espero rodar este verano. Ahora tengo que desarrollarlo, pero antes quería saber qué os parece la idea, los personajes, si tenéis alguna aportación....)

Un tatuador mexicano trabaja sobre la espalda de una compatriota muy bella tumbada desnuda sobre una camilla. Está dibujando unas pistolas y el nombre de un capo mafioso, “El Lince”. “Remátalo bien, es un regalo de cumpleaños para mi novio. Supongo que no hace falta que te diga quién es”. “No, señora, el miedo que le tienen por aquí trae rápido sus noticias”.  De vez en cuando el tatuador, le enjuaga el sudor. En una de esas caricias con el paño, intenta besarla. Ella consiente pero a mitad del beso le interrumpe y le dice: “No fue tan rápido el miedo como dices. Una llamada por teléfono y estarías muerto en menos de diez minutos”. El tatuador continúa su trabajo, pero no desiste: “Tienes una espalda demasiada linda para dibujar encima unas pistolas”, dice el chico mientras le baja la tela que le cubre los glúteos. “Tengo una espalda demasiado bonita para rompérmela fregando escaleras”, responde ella mientras se sube la toalla. El teléfono de ella suena. “¿Qué ha ocurrido? ¿Qué? ¿Lo han matado? ¿A cuántos más?” Ella grita. Llora un rato. El teléfono se le cae de las manos. Se levanta de la camilla y se acuclilla en un rincón. El tatuador se acerca a ella lentamente y empieza a besarle la espalda. “No fue tan rápido el Lince como dijiste. Tendremos que cambiar el nombre de tu espalda. Una llamada y estás muerta en menos de diez minutos”. 

martes, 26 de mayo de 2009

MORGANA


Como una de las cosas que más me disgustan en la vida son los consejos no solicitados, me aguanté las ganas de decirle a Miguel que no saliera con Morgana, la secretaria de la oficina. Siempre me han parecido algo extraños esos largos colmillos suyos asomando sobre el lecho de sus labios color sangre. “Manías”, me habría contestado él si se me hubiese ocurrido prevenirle, tantas eran las ganas que tenía de probar suerte en la ruleta de sus piernas. Ahora que saboreó el premio, de Miguel sólo queda una sombra en la oficina. Un ser descolorido y acobardado que acaba de dar un respingo al oír a Morgana preguntarme si podía llevarla a casa. Me angustia ver a Miguel detrás de ella gesticulando como un loco para disuadirme. Ver cómo se lleva los dos índices a la boca y hace como que me va a dar un mordisco. Le haría caso si no fuera porque no hay en la vida nada que deteste más que los consejos no solicitados.

 

AGUJERO DE GUSANO


Es tarde ya cuando terminan de besarse. La farola en la que se apoyaron ha mutado en un tótem de material desconocido. Por la calle (eso debe ser la explanada roja que les rodea) circulan seres vestidos con escafandras y sin agujeros en la nariz. Sin saber lo que ha ocurrido y mientras se asfixian, los dos enamorados sólo aciertan a reanudar sus besos. Los contemporáneos de ese milenio perdido contemplan extasiados, tras el vidrio de su traje aislante, ese ritual que ya sólo conocen por las películas.

miércoles, 13 de mayo de 2009

LA FELICIDAD


Después de una década juntos, ya no discutimos. Él empieza a aceptar que, por más que se esfuerce, nunca seremos como imaginó. Yo, que siempre he sido más hábil en la búsqueda de la dicha, hace mucho que lo sé.

viernes, 8 de mayo de 2009

UN LUIS XIV por Juanjo Santos


(Y ya que me pongo os dejo un relato cómico)


Manuel Sánchez fue al rastro y se quedó parado un par de minutos enfrente de un puesto de baratijas. Por aquel estatismo, el vendedor supuso que era una estatua y le vendió por 23 euros, tras mucho regatear, a una señora muy fea. Así que esa señora tan fea le llevó a su casa y le instaló en el salón. A las cinco vinieron tres amigas suyas a tomar el té. Y se acercaron a Manuel y dijeron: "Mira, que estatua más rara, parece una cucaracha. Y luego la dueña de Manuel añadió: "Es un Luis XIV, creo". Y a Manuel le pudo la honra y se puso a gritar como un histérico:"Luis catorce leches, soy un Manuel Sánchez, y que no soy una estatua, hombre, soy una persona de verdad, ¿vale? Y tengo venas y pelos y dientes y riñones, ¿vale? Y además no pego nada con el resto de la decoración del salón, ¿vale?"
Y metió 23 euros en una taza de té y con las mismas se fue.

Una "ajoría", por David Perejil


(Inspiración bélica para esta pieza de David El Fantástico, http://www.entiemposdedavidelfantastico.blogspot.com/. ¡Que la disfrutéis!)

“Cautivas y desarmadas las últimas ilusiones,
¡nuestra relación ha terminado!
Compañero, ¡es hora de organizar la resistencia!
Se perdió una batalla pero, esperemos que, no la guerra”

lunes, 27 de abril de 2009

NINA Y LA ORQUíDEA CHINA

(Hoy estoy un poco triste, así que me esfuerzo por pensar en las historias que últimamente me desperezan. Ésta es una de ellas y no es inventada. Es lo que más ilusión me ha hecho en lo que llevamos de primavera). 

Hace tres años, me regalaron una orquídea china muy delicada. Traía dos flores perfectas y una etiqueta donde se detallaban los cuidados mínimos que necesitaba la planta. Cuando iba por el octavo mandamiento (de una lista interminable), mi naturaleza caótica empezó a abrumarse. "Pobrecita, dónde has ido a caer", pensé y la dejé sobre mi mayor altavoz, el lugar con más luz de la casa. Creí que no pasaría el primer otoño y mucho menos el invierno. Sin embargo, la orquídea, ya sin flores, se hizo la muerta sólo para despistar y la siguiente primavera echó una hoja. La segunda, brotaron dos. En este tiempo, por supuesto, nos hicimos amigas. Yo bailo junto al tocadiscos por las mañanas y ella me mira. Le encantan las divas del Soul, Paco de Lucía y Camarón. A veces me siento a su lado y no hago nada en especial. Me da la impresión de que así las dos nos sentimos menos solas. 
Esta primavera de mi orquídea han brotado cinco capullos. Sin abono ni cuidados especiales, sin vaporizadores ni control de la temperatura. Yo soy puro embeleso. Todas las mañanas, antes de bailar, me tomo el té viendo cómo día a día se abren. Después, la pongo a dar saltos con  Nina Simone. Estoy segura de que cualquier día termina de florecer con "Sinnerman". Es su favorita. 

miércoles, 22 de abril de 2009

Mas micros de seis palabras


(Sigo con el vicio propuesto más abajo. Estos se me ocurrieron nadando).

Estornudó el ogro una niña perdida

-¿Boda? Bueno, verás…-replica Peter Pan

La paloma ya volaba cuando recapacitó

Cenicienta al aparcacoches:  ¿Y esa calabaza?

Enjabona el adúltero la terca alianza

 

 

martes, 21 de abril de 2009

Micros de seis palabras


(Después de algunos días viendo por todas partes micros de seis palabras, hoy he descubierto el motivo. La Editorial Navona, www.navonaed.com, ha convocado un concurso de cuentos de esta dimensión. Los mejores serán publicados en una obra colectiva. Os animo a participar y os dejo algunas de mis humildes aportaciones).

Escritor fracasado busca ex musa rehabilitada

Añora Yahvé la oscuridad, el silencio

Yahvé baraja seriamente un "control Z"

Estrena la ninfómana apartamento en Gomorra

Descubre el moribundo que aún respira

Dos fantasmas se besan sobre raíles

Amante sublime, hastiado, busca mediocridades

Cupido, horrorizado, deja caer la venda

Sueña la sirena con tacones afilados

Celebra el plagiado el triunfo ajeno

Ingenuo, jura el inmortal amor eterno

Llora la chincheta inmóvil del mapa

Gimotea la Barbie vestida de vaquero

Reta el camaleón al lienzo impresionista

(y éste no supe cómo acortarlo...)

Duda el tatuador frente al bíceps en blanco


lunes, 20 de abril de 2009

SPEED DATING


No le llevó más de veinte segundos olisquear mi soledad...

SUBLIMACIONES


Tras quince segundos contemplando un plano fijo de la boca de una alcantarilla, el espectador iniciado siente que se le revelan las carencias de su vida. De pronto, todo lo que creía esencial perece. Incapaz de contener las náuseas, escapa de la sala. Su desesperada huida despierta al resto del público, que ronca ignorantemente desde la secuencia de la farola. Con los vómitos de fondo, cinéfilos y amateurs desperezados caen en la cuenta, en pleno contrapicado de una papelera, del absurdo de su existencia. 

EXTRATERRESTRES IX


En mitad del frenesí carnavalesco, los dos extraterrestres verdes de antenas disfrutan tranquilamente de un mojito sentados a una terraza. “Buah, qué poco originales”, les grita un chaval desde la barra. “Sabía que iba a pasar esto”, se lamenta el marcianito, “pero vengo preparado”. Y se lleva las manos al bolsillo.
“¿Otro mojito, Alien?”. 
¡Mejor un cuba libre, Predator!”. 
Y los dos “monstruos”, con sus antenas asomando, continúan observando el gentío por los agujeritos de su careta. 

jueves, 16 de abril de 2009

LA AUSENCIA


Al principio la soledad les costaba un poco. Los primeros días, incluso, se rebeló contra aquella situación inesperada. Un pataleo, un quedarse ronco llorando, un desgañitarse sin oídos ajenos a mano. Después aprendió que, a partir de entonces, tendría que vivir sin ella, entretenerse, no sé, bastarse a sí mismo. Ahora medita a ratos, escribe poesía de memoria, canturrea estribillos inventados. Sólo en algunos momentos, cada vez menos, la añora tanto que, sin querer, se pone a rascar como un loco la tapa de madera de pino.

miércoles, 15 de abril de 2009

EL ENCARGO


El sicario novato ve salir a su presa de la casa, pero no le da tiempo a fijar el blanco antes de que se meta en su descapotable. A cierta distancia, le acompaña hasta el chalet donde siempre recoge a su rubia ventiañera. Lleva esperando en el coche doce minutos y la calle está desierta. “Pero nunca se sabe cuándo puede llegar su acompañante”, piensa el asesino apurando un cigarrillo. La chica todavía tarda trece minutos más. Cinco colillas se suman a su cenicero. Después van al cine y a un restaurante. En mitad de la cena, el cada vez más apurado delincuente ve cómo la pareja empieza a discutir airadamente y se marcha con gran escándalo. Desconcertado,  sale del restaurante olvidándose, por supuesto, de pagar su cuenta. En la persecución se salta varios semáforos y vuela hasta el chalet con la pasma siguiéndole los talones. Sin saber muy bien cómo logra llegar a su objetivo sin acompañamiento de sirenas. Frente al adosado, su persistente encargo avanza dando tumbos hasta su deportivo, abierto de par en par, con una petaca en la mano. Sigilósamente, el sicario se acerca, se asoma y, tras comprobar que se ha quedado dormido, se la arrebata con suavidad y se echa un buen trago. 

martes, 14 de abril de 2009

LA MUERTE ES PAR


El hombre de la gabardina le ha dejado dos píldoras para que escoja. Una roja para olvidarla. Otra azul para matarse. Se toma la roja. Después, cuando ya nada le duele, se lanza a por la azul. 

AFÁN DE SUPERACIÓN


A fuerza de buscar el crimen perfecto, terminó convertido, a su pesar, en el mejor asesino en serie.

LA GLORIA


El payaso principiante recorre el escenario contando los tomates reventados. Hoy le han tirado dos menos que la semana pasada. A este paso, calcula, dentro de nueve años y siete meses, recibirá su primer aplauso.

lunes, 13 de abril de 2009

Después de hacer el amor,.....


los dos suelen quedarse callados, recordando los tiempos en los que follaban.

miércoles, 8 de abril de 2009

Antes siquiera de abrir los ojos,.....


... un déjà vu estremeció al recién nacido.

martes, 7 de abril de 2009

APOLÍNEO por Juanjo Santos


(Un cuento tan largo es este espacio no pega mucho pero, como dirían Los Ronaldos, lo sacamos "porque nos gusta y porque nos divierte")

Era un pequeño pueblo castellano, cercado por un horizonte ocre infinito, y amenazado por un cielo inabarcable. 
La misa dominical era uno de esos actos colectivos que daban sentido al respirar. La coartada para justificar la existencia. 
Así lo debía pensar el pueblo, que acudía a la cita de los domingos con puntualidad, devoción y ropa limpia. No faltaba ni Pedro, el loco del pueblo, que iba siempre embutido (ése es el término) en el vestido de novia de su difunta madre, ni Jesús, el alcalde, que pasaba más tiempo en la capital con su amante, que en el pueblo con su mujer, ni Nicasio, el lechero, que cada vez echaba más agua a la mezcla para ganar más pesetas.
Ni el cura, Apolíneo, faltaría más. Era ya anciano, y el único cura de la provincia. Por ello tenía que viajar a los pueblos, uno distinto por día, para dar la posibilidad de confesión, compañía a los más mayores y comida a los más desfavorecidos. Leía la palabra incluso a las bestias del campo. Era gracioso verle declamar las “Bienaventuranzas” a las lagartijas que huían endemoniadas entre las piedras. 
Y así giraba la rueda del molino, domingo a domingo, con la parroquia completando el aforo de la pequeña iglesia del pueblo. Hasta un domingo en el que Apolíneo no acudió a su fiel cita con los feligreses. Al parecer, tratando de cristianizar a una vaca satánica con las “Cartas de Filemón”, el malogrado cura recibió una tremenda coz en la boca que le dejó desfigurado, confuso y ciertamente mosqueado.
De aquella se recuperó, pero quedó ajada su voz, con la consecuencia de que toda frase emitida por sus cuerdas vocales quedara irreconocible.
Más por pena que por fé, la parroquia siguió yendo a misa, a pesar de que no entendían ni amén. El cura, aún consciente de que su mensaje llegaba hecho añicos, continuaba dando la homilía. En parte fiel a su cabezonería y en parte obligado por la ausencia de sustituto, hablaba al pueblo con la misma potencia, clarividencia y rotundidad, pero sin la misma respuesta de antaño.
La gente conocía las pausas tras cada oración, las respuestas a cada letanía, e intentaba ayudar a Apolíneo repitiendo la estructura de la misa como seres autómatas.
Con el tiempo, y poco a poco, dejaron de ir Pedro, luego Nicasio, y luego Jesús. 
Al cabo de dos años, tan sólo acudía ya María, la más vieja del pueblo, y Eugenio, el ermitaño, que solo salía de su campestre soledad para ir a iglesia. Así fue el final de la última misa del pueblo:
- Nbub mjnopdwb dbuibhs dhwduih-, Dijo Apolíneo.
- Y con su espíritu.- Respondieron María y Eugenio.
- BKIn BYG nkinmlb bub.- Los dos buenos cristianos interpretaron la pausa de Apolíneo como un punto. 
- Demos gracias al señor Dios.- Dijeron al unísono.
Apolíneo agachó la cabeza y rogó al Señor que les perdonara, porque María tenía buena intención al responder a su incomprensible frase aunque no la hubiera terminado. También pidió por Eugenio, el solitario y sordo ermitaño que recitaba de memoria las respuestas leyendo los labios de María. 

martes, 31 de marzo de 2009

UN MINUTO por Miriam Márquez


-Te dije que no volvieras.
-Cierto.
-Que no se te ocurriera volver a poner los pies en esta casa.
-Verdad.
-Que si te veía aparecer, la prendería fuego.
-En efecto.
-Que antes prefería morir que compartir más de un minuto contigo.
-Así es.
-Que hasta podría matarte sin remordimientos.
-Afirmativo.
-Sabes que tengo valor.
-No lo dudo.
-Y que si vives todavía es porque yo quiero.
-Lo sé.
-Y que si he dejado pasar este minuto es por mi voluntad.
-Sí.

lunes, 30 de marzo de 2009

LEVIATÁN por Josué Santiago de la Cruz


(Estoy muy contenta porque, después de un tiempo de parón, estáis empezando de nuevo a mandarme cuentos. Os dejo uno llegado desde Estados Unidos. Espero que continúe la racha).

El padre Jacinto le dijo al hermano Emanuel:

—Mañana te toca ser Judas. Hay que dar a otros la oportunidad de subir al Gólgota.
— Pero padrecito…
— ¡No hablemos más del asunto!

Después del Vía Crucis, cuando el sacerdote se aprestaba a cerrar las puertas del templo, porque el sacristán no aparecía por ninguna parte, sintió que se elevaba hasta las vigas. Sacudió el cuerpo, como un pez, y se mordió la lengua.

jueves, 26 de marzo de 2009

CÉNTIMOS


Se dio cuenta por casualidad. Fumaba frente al trabajo contemplando a la gente lanzarse el huracán de la puerta giratoria, cuando algo brilló en la nuca de una oficinista rubia. Pensó que era una tatuaje y se coló de un brinco entre las aspas para verlo de cerca. Cuando la puerta los escupió al vestíbulo, se había quedado pálido. Como un autómata, fue directo al guardia de seguridad y le miró con disimulo el cogote. Después corrió a la máquina de café, donde un empleado raso, un jefe de área y un becario apuraban un vaso de plástico. Le costó distinguir la ranura en la nuca del chico en prácticas, pero no las de los otros dos, de buen tamaño y algo desgastadas. Contó hasta diez antes de palparse. Le pareció indignante que la suya no alcanzara siquiera el tamaño de una moneda de un euro.

miércoles, 25 de marzo de 2009

VIOLETTE


(Hoy me he dado cuenta de lo mucho que echo de menos Francia, y le he escrito un cuento para que no se enfade conmigo por la falta de atenciones de todo este tiempo).


Todos los jueves, en la misma taberna, los dos emigrantes retornados se reúnen y piden un copa de absenta. “¿Te acuerdas de la primera vez que la probamos?”. “Mais, bien sûr. París, 1953. Con aquella pelirroja que servía las mesas y se moría por subir al escenario”. “Violette, cómo olvidarla. No terminó de entender por qué se prendó de ti. Hasta decía que cantabas bien”. “Tenía mucho oído, la espabilada, y una amiga que no te pasó desapercibida, à mon avis…” Y los dos se dan codazos y se hacen guiños como si Violette acabara de pasar contoneándose camino del baño. En un pico de la barra, el camarero, sólo por incordiar, interviene. “¿No se llamaba Violette la de Marsella?” Los dos le miran como si acabara de decapitar a un niño frente a sus ojos. “Si hubieses estado alguna vez en Francia, sabrías que está plagado de Violettes”. 

martes, 24 de marzo de 2009

AVISO


Nada más subir al vehículo, el autoestopista nota algo raro. “People in this car are worse than they appear” lee en un pegatina sobre el salpicadero. Algo nervioso, ríe el chiste. El afable conductor de mediana edad, su rubia esposa, el niño de la camisa de cuadros y la adorable abuela le acompañan con exageradas carcajadas. Sin parar de reír le ofrecen caramelos, le invitan a elegir la música y hasta se interesan por su vida: “Recorriendo el país solo. ¡Qué interesante!” Poco a poco, cuando la conversación decae, el chico se relaja hasta quedarse dormido.

Le despierta un portazo en mitad de un descampado. Fuera del coche le esperan el afable conductor de mediana edad, su rubia esposa, el niño de la camisa de cuadros y la adorable abuela. Ninguno sonríe.

jueves, 19 de marzo de 2009

OBITUARIOS


Al escritor de obituarios en el periódico le llaman “el Bicarbonato” porque si hay plata de por medio siempre deja al muerto reluciente. El mote se lo inventó el Jefe de Redacción, el mismo que le pone cada día a frotar para sacar brillo a los fiambres reputados. A él, al Jefe de Redacción, le dicen “El cubano”. Unos cuentan que porque viaja a La Habana sin razón declarada una vez al año, otros por los ejércitos de puros que desfilan entre sus dedos. Los más osados relatan que el apodo viene de un día que agarró tal cogorza en la copa de Navidad, que sacó a una señora de la limpieza y paisana de Fidel a bailar por el pasillo. Después la intentó besar en los baños, y ella no quiso. Aunque de las calabazas, desgraciadamente, no hay documentos gráficos. La historia y el mote, claro está, no es algo de lo que se pueda ir alardeando por la redacción. No es como gritar ¡Bicarbonato! de pronto para que el escritor de obituarios salga de su ensimismamiento de un brinco algo desorientado. Eso es algo que se ríe y se aplaude mucho entre los colegas. 
Pero hoy, “el Bicarbonato” no se sobresalta. Absorto, ni siquiera quiere chismorrear de las “extrañas” circunstancias en las que apareció muerto su jefe hace dos días: solo, desnudo, en un hotel, de un infarto, borracho y desaparecido de su familia. El “Nato” lleva más de dos horas con una hoja en la mano. El resto supone que estará dando los últimos retoques a su obituario, sacándole brillo, dejándolo resplandeciente como le han mandado. Antes de marcharse se acerca al Jefe de Cierre y le susurra algo al oído. “Yo me hago cargo, Manolo”, comentarán después los que estaban cerca que dijo con firmeza. Y, al día siguiente, a primera hora, por primera vez en veinte años, el nuevo Jefe de Redacción le llama por su nombre al despacho. Dice: “Luis, esto es un escándalo”, mientras intenta mantener por todos los medios el ceño fruncido y sus ojos sonríen y sus dedos señalan un título en cuerpo 24 donde se lee “El cubano”.

miércoles, 18 de marzo de 2009

REALISMO SUCIO por Miriam Márquez


(Para aquellos que, como yo, crecieron admirando a los perdedores de Bukowski que no se preocupaban de su salud ni de su reputación ni del mañana. ¡Ay, B., qué difícil debe de  ser vivir dentro de tus cuentos! ¿O es la normalidad lo más insoportable?)

Después de años cumpliendo escrupulosamente su labor, el personaje de Bukowski se planta ante su autor. Le explica que, a sus cincuenta y tantos años, todavía no ha encontrado novia formal, que acaba de sufrir una angina de pecho y está cansado de andar rebotando de tugurio en tugurio. Exige unas vacaciones de pulsera en cualquier resort de medio pelo donde pueda conocer gente normal y enamorarse (sin ir más lejos) de cualquier oficinista de tres al cuarto. Si no se las concede pronto, no le dejará más opción que boicotear los cuentos. Y de su carrito de la compra, el otrora perdedor bohemio extrae un cartón de leche de soja, un poco de tofu y un suplemento vitamínico. 

martes, 17 de marzo de 2009

EL PINTOR DE CÁMARA por Miriam Márquez


El retratista lleva una temporada nefasta. Hace quince días, la reina le reprochó el rubor juvenil de sus mejillas en su último cuadro. Poco después, tuvo que alargar la falda de un par de meninas para que no asomaran sus rosadas pantorrillas. Hasta la duquesa de C., que tanto gusta de provocar a la Corte, se santigüó ayer mismo al ver el rictus inequívoco de sus labios entreabiertos. Antes de que sea tarde, el pintor escribe a su nueva amante: "Queridísima, no puedo volver a verla. Tanta felicidad está afectando a mi trabajo".

lunes, 16 de marzo de 2009

EXTRATERRESTRES VIII


(¡Viva la primavera!)

-¿Cómo dices que se llama esta cantante?-, pregunta el extraterrestre verde de antenas observando con expresión soñadora el palpitar de las luces parisinas en la noche terrícola.
-Piaf-, contesta el otro desde el tocadiscos.
-¿Cómo?- insiste el curioso indicándole que se aproxime.
-Piaf- responde su amigo acercándose unos metros.
-¿Disculpa?
-Piaf, Edith Piaf-. Y avanza otro paso hasta caer en las redes del emocionado marciano, que en un instante recorre ya su cuerpo con sus anhelantes antenas.

jueves, 12 de marzo de 2009

ENMIENDA por Miriam Márquez


(A más de uno le gustaría hacer Control Z también en la vida real, ¿o no?)

El día que cumplen diez años juntos, M. Y A. llaman a sus viejos amigos. Los citan en el bar donde se conocieron. M. y sus amigas se quedan en la barra. A. y los suyos, van más adentro, junto a los baños. Ambos piden lo mismo de beber y acosan al DJ para que pinche las canciones de entonces. En mitad de la noche, M. va al servicio, pero (en esta ocasión) vigila bien sus pies para no tropezar con un A. que (esta vez) se mantiene cauto en un rincón. A la vuelta del baño, M. propone ir a una disco de salsa y todas cogen su abrigo. A. ve con cierta pesadumbre cómo se marcha esa chica morena que empezaba a gustarle un poco. Dos copas después, ya ni se acuerda. 

martes, 27 de enero de 2009

A ESA MUSA LLAMADA MIRIAM MÁRQUEZ


Sé que llevo algunas semanas desaparecida y lo que traigo hoy tampoco es un cuento. Es una historia, o mejor, un indicio de una historia que desconozco. Hoy mi contador de visitas me ha chivado que alguien entró en mi blog buscando en el Google "Miriam Márquez es la chica que amo cada día". Obviamente, esa Miriam Márquez no soy yo. 

Me pregunto qué esperaba encontrar el que tecleó en el buscador el nombre de esa eternamente amada Miriam Márquez. Quizás ansiaba toparse con una foto suya. O quizás, más fantasioso, quería ensayar virtualmente su próxima confesión en el mundo real. Puede que estuviera rastreando información valiosa para diseñar nuevas estrategias de acercamiento. O, probablemente, desesperado sin saber qué hacer con ese sentimiento perenne no correspondido, sólo quisiera confesarlo aunque fuera a una máquina. 

Puede que detrás de estas letras haya un drama, un amor gestándose, una patología, un despecho, una nostalgia.... Sólo sé que me alegro de que este ejercicio de voyerismo involuntario me recuerde que ahí fuera hay gente que ama sin red, sin testigos, sin pragmatismo, sin cordura. 

miércoles, 24 de diciembre de 2008

EL MOSQUITO por Miriam Márquez

.
A las 23:58:00", el-hombre-que-siempre-se-duerme-a-medianoche dobla el pico de la página del libro que está leyendo, lo cierra, lo deja sobre la mesilla y apaga la luz. A las 23:59:40”, un mosquito se pone a revolotear en torno a su oreja. A las 00:00;03”, el hombre-que-¿siempre?-se-duerme-a-medianoche se sienta confundido sobre la cama. Busca un cigarro, pero el paquete está vacío. A las 00:01:52”, con el silbido del mosquito de fondo, el-hombre-que-toda-la-vida-menos-ese-día-se-ha-dormido-a-medianoche se viste a toda prisa. A las 00:04:35” entra en un bar “de esos”. Piensa: “un minuto, será sólo un minuto”, y se dirige a la máquina de tabaco. Al lado está ella. Cuando se agacha para recoger sus cigarrillos, le da tiempo a recorrer la costura exagerada de sus medias. Una vez erguido, la mira y ella le hace el mismo guiño que a todos. Él, hasta ahora diurno, le responde con un gesto que no le ha hecho a ninguna. A la 5:45:20” hacen el amor. A las 6:25:37”, se duermen. Desde ese día, el-hombre-que-antes-se-dormía-a-medianoche se despierta en el apartamento de ella al caer la tarde. Justo par ver cómo se maquilla y se va. Después, hace tiempo hasta que ella vuelve de madrugada para dormirse juntos. Algunos domingos, si ella libra, la lleva al campo para que le dé el sol en la cara sin maquillaje.
Pero un día, al-hombre-que-antes-se-dormía-a-medianoche, un zumbido de mosquito le despierta a las siete de la mañana. Ella duerme. Aturdido, sale a la calle. Observa fascinado a la masa. Contempla escaparates, se compra un maletín, un traje de chaqueta y un cartón de tabaco. Pasa el día subiendo y bajando escaleras mecánicas. Sin pensarlo muy bien, llega a su piso abandonado. Retoma el libro desde la marca, y a las 23:58:00" lo cierra, lo deja sobre la mesilla y apaga la luz. A las 23:58:22" piensa por un instante que ella debe estar llegando al bar de enfrente. A las 00:00:00", el-hombre-que-toda-su-vida-se-ha-dormido-a-medianoche-menos-durante-una-época-ya-pasada respira ya acompasadamente. .

lunes, 22 de diciembre de 2008

SENSATEZ por Miriam Márquez

...

-¿Y cómo te propulsarás?- pregunta él, pájaro en mano.
-Con mis ciento volando.

WHERE DO YOU GO TO MY LOVELY? por Peter Sarstedt


(Sí, cierto, esto no es un cuento. Es la canción del corto de Wes Anderson "Hotel Chevalier". No me la quito de la cabeza. La letra sugiere tantas cosas, que no podía dejar de compartirla con vosotros. Os invito a que la descubráis en internet. A mí me ha tocado algo allá dentro. Algo placentero y un poco triste también. Feliz Navidad).

You talk like Marlene Dietrich
And you dance like Zizi Jeanmaire
Your clothes are all made by Balmain
And there's diamonds and pearls in your hair, yes there are
You live in a fancy apartment
Off the Boulevard Saint-Michel
Where you keep your Rolling Stones records
And a friend of Sacha Distel, yes you do
But where do you go to my lovely
When you're alone in your bed
Tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes I do
I've seen all your qualifications
You got from the Sorbonne
And the painting you stole from Picasso
Your loveliness goes on and on, yes it does
When you go on your summer vacation
You go to Juan-les-Pins
With your carefully designed topless swimsuit
You get an even suntan on your back and on your legs
And when the snow falls you're found in Saint Moritz
With the others of the jet-set
And you sip your Napoleon brandy
But you never get your lips wet, no you don't
But where do you go to my lovely
When you're alone in your bed
Won't you tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes I do
Your name, it is heard in high places
You know the Aga Khan
He sent you a racehorse for Christmas
And you keep it just for fun, for a laugh, a-ha-ha-ha
They say that when you get married
It'll be to a millionaire
But they don't realize where you came from
And I wonder if they really care, or give a damn
Where do you go to my lovely
When you're alone in your bed
Tell me the thoughts that surround you
I want to look inside your head, yes I do
I remember the back streets of Naples
Two children begging in rags
Both touched with a burning ambition
To shake off their lowly-born tags, so they try
So look into my face Marie-Claire
And remember just who you are
Then go and forget me forever
But I know you still bear the scar, deep inside, yes you do
I know where you go to my lovely
When you're alone in your bed
I know the thoughts that surround you
'Cause I can look inside your head

jueves, 11 de diciembre de 2008

SUPERMAN por Ángel Zapata


(Una guiño irreverente de Ángel Zapata, visto en la magnífica bitácora de Sergi Bellver http://www.alasdealbatros.blogspot.com/)

Supermán daba vueltas al globo rompiendo la barrera del sonido, hacía cosas así, y en cambio hay gente, hay hombres más que nada, que se ponen a abrir una sencilla lata de berberechos y se rebanan las pelotas.

domingo, 7 de diciembre de 2008

PERSONAS CIVILIZADAS por Pedro Herrero


(Llevaba tiempo sin recibir aportaciones vuestras y hoy me encontrado en mi inbox con eso que tanto me gusta: un cuento con una calidad evidente, en mi modesta opinión, firmado por alguien que todavía no conozco, pero con el que me une la complicidad de inventar).

Cuando mi mujer y yo comprendimos que no podíamos seguir juntos, pusimos de inmediato sobre la mesa las condiciones de nuestra separación. Lo haríamos como personas civilizadas, sin meter por medio a un abogado. Ella se quedaría la casa y yo el coche deportivo. Lo malo de ese reparto era que a mí me dejaba sin techo y a ella sin medio de transporte. Así que decidimos continuar compartiendo lo que teníamos, por turnos, aprovechando que ella era enfermera y podía cambiar su horario de trabajo en el hospital. Al cabo de unas semanas, rehicimos nuestra vida sentimental y fuimos cuatro en el apartamento. Como personas civilizadas, nos acostumbramos a convivir el uno con la pareja del otro, sin montar para nada el clásico numerito de los celos. Y aunque al principio tuvimos que etiquetar cada cual su propia ropa, para evitar confusiones al hacer la colada, pronto abandonamos ese protocolo, más propio de la vida militar. Pasaron los meses, y al llegar la Navidad nos propusimos cenar juntos la noche de fin de año. Bebimos y reímos tanto aquella noche, después de las campanadas, que ya de madrugada nos fuimos a dormir todos a la misma cama, donde acabamos abrazados en plena oscuridad. A la mañana siguiente, quizás bajo los efectos de una fuerte resaca, comprendimos que no podíamos seguir juntos, y pusimos de inmediato sobre la mesa las condiciones de nuestra separación. 

martes, 2 de diciembre de 2008

MI FELICIDAD SE ABURRE por Miriam Márquez


(¿Nunca habéis visto a alguien malgastar lo que más deseáis?)

Estaba allí. Llevaba un vestido rojo. Unos pendientes de aro color plata. Se había pintado una raya negra fina hilvanando sus pestañas. Tenía la sonrisa fácil al saludar y abría mucho los ojos, como si se negara a parpadear, como si quisiera succionarlo todo con su iris. Parecía que yo mismo –habiendo aprendido el arte de pintar en un segundo- la hubiera perfilado sobre aquel taburete frente a la barra. Estuve cinco minutos haciendo amagos de ir a hablar con ella. Pero entonces llegó la realidad, vestida con gabardina beige, y le dio un beso distraído en la boca. Se quedó allí, sentada a su lado, taciturna y ausente, llevándose a cada rato el móvil a la oreja, con la marca de carmín secándose en sus labios, mientras la mujer –quién sabe si para mortificarme- no paraba de lanzarme señales con sus brillantes tacones color blanco. 

domingo, 30 de noviembre de 2008

EL INGENIERO por Miriam Márquez


Ella tiene el pelo moreno y corto, y un cuerpo que tiene distintas edades. Dieciocho en los pechos, quince en las caderas, poco más de trece en sus manos. Él tiene una espalda que le hace parecer un hombre, y una timidez de niño. Ella estudia filosofía, como excusa para inventar. Él, ingeniería, como coartada para observar. Ahora recorre la cara de ella, quieta y desnuda en su cama, y sabe que de un momento a otro va a hablar porque le mira y calla. “Nunca me has dicho nada bonito, nada profundo ni trascendente…”. Él nota que le arde la cara. De nuevo aquello y justo allí donde no hay dónde esconderse. Piensa en decirle que aquella misma tarde ha dejado orientado el telescopio en su terraza para que la próxima vez que suba encuentre a la primera la constelación que le enseñó el otro día. Se le ocurre contarle que ha terminado el libro que ella le prestó en sólo una noche, y que ahora anda repasándolo un poco más despacio intentando encontrar la razón por la que es tan maravilloso. Está a punto de hablar para revelarle que, de todos los mecanismos del mundo (y hay algunos infinitos e inexplicables), él prefiere el abrir y cerrar perfecto de sus mandíbulas cuando habla. Se le pasan muchas cosas, tontas e insulsas, por la cabeza, pero se las guarda. No quiere que ella las compare con los versos perfectos de esos señores ya muertos a los que tanto admira. 

miércoles, 26 de noviembre de 2008

POETAS por Miriam Márquez


Antes de doblar la esquina y emprender el regreso a su ciudad dormitorio junto a la capital, la familia contempla el océano por última vez hasta el próximo agosto. “Laura, ¿y tú? ¿No quieres decirle adiós al mar?”, le pregunta su madre. Laura, la más pequeña, la que saca malas notas, la que este verano no ha parado de  garabatear libretas, mira la carretera e incomprensiblemente responde: “El mar se viene, mamá, se viene”.

ULTIMÁTUM por Miriam Márquez


Antes de llegar a casa, silencia el tono de su móvil. Para que la luz no la delate, lo entierra en su bolso. Piensa que tiene que acabar con aquello cuanto antes. Mientras cena con quien debe, no para de imaginarse el escándalo mudo de su teléfono amordazado. Se siente fuerte, allí sentada, sorda a sus gritos. Mañana le dirá que no insista, que va a olvidarlo todo, que ya ha empezado, de hecho, a desentenderse… Planea su discurso mientras se desliza en su cama. Con las palabras del desenlace aprendidas, se atreve a mirar el teléfono de reojo. La pantalla sigue en blanco en las buenas noches y también en el desayuno. En la comida, deja el móvil sobre la mesa porque hay mucho barullo en el restaurante. No quiere perder la oportunidad de acabar con todo ese mismo día. De vez en cuando repite mentalmente la conversación que tiene prevista, afina sus argumentos. No puede permitir que la confunda. Tres horas después se encierra en el baño del trabajo para llamarle, pero nadie responde. En el metro vuela por las escaleras mecánicas enfadada por aquel retraso imprevisto. Al llegar a casa pone el móvil en silencio, pero lo deja boca abajo en la mesilla. Así podrá ver, si se despierta en la noche, si se ha perdido alguna llamada inconveniente. 

miércoles, 19 de noviembre de 2008

EXTRATERRESTRES VII por Miriam Márquez


-Es verdad que es bonito- dice el marcianito verde de antenas cogiendo con esmero la bola de cristal que le ha traído su compañero de la Tierra- pero no termino de entender qué es.
-Pues muchos humanos tienen de éstas en sus casas- responde el otro observando también con detenimiento la burbuja transparente con el muñeco de nieve dentro, el trineo, los dos niños patinando, el árbol de Navidad.
De pronto, la nave espacial pilla un bache interestelar y de algún escondite secreto aparecen millones de copos minúsculos.
-Ooooooooooh- exclaman los extraterrestres al ver el remolino blanco. -¡¡También nieva allá dentro!!

viernes, 14 de noviembre de 2008

TO HAVE por Miriam Márquez


Hoy, por fin, el profesor de inglés ha dado a la niña la dirección del que a partir de ahora será su amigo por correspondencia. Algo nerviosa, se pone manos a la obra:

Dear Kevin,
I'm a Spanish girl. I want to be your new pen friend. I live in Madrid. I have a father. I have a mother. I have one brother and two sisters. I have a computer. I have a bycicle. I have two Levi's. I have an i-pod. I have seven dresses and a pair of sunglasses...

jueves, 6 de noviembre de 2008

EXTRATERRESTRES VI por Miriam Márquez


(Sólo para los que han leído EXTRATERRESTRES V un poquito más abajo)

-¿Qué es todo ese escándalo?- pregunta el marcianito verde de antenas viendo por la ventanilla los fuegos artificiales, las pancartas, las lágrimas, el confeti. 
-Parece que uno de ellos ha ganado eso que llaman elecciones- le responde el otro marcianito de antenas. 
-¡No será otra vez el del puzzle!
-No. 
-Ufffff...

viernes, 31 de octubre de 2008

TODAVÍA por Eduardo Mesa


(Nostálgico y mínimo. Otoñal, diría yo. Evocador)

Al suelo cayó mi teléfono móvil. Lo pisé. Aplastado, crujía como un insecto. Todavía palpitaban esos mensajes que nunca me mandaste.

martes, 28 de octubre de 2008

AMOR, DE TARDE por Mario Benedetti


[Dice Joaquín (que acaba de inaugurar su bitácora de libros "El hipopótamo funambulista" en el apartado de blogs de www.lasextanoticias.com) que mi cuento le ha recordado este poema. Qué grande que me lo hayas mandado porque para mí ha sido un viaje a mis años de universidad con el libro de Benedetti rodando por el césped del campus, la biblioteca de la Facultad de Historia y las sesiones de cine de las cuatro de la tarde].


Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme «¿Qué tal?» y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.

sábado, 25 de octubre de 2008

DISFRACES por Miriam Márquez


De vuelta del aeropuerto tras pasar algunos días con su amante, el oficinista antes hastiado se pregunta si será capaz de ceñirse de nuevo el corsé de inventarios, hipotecas y cifras sobre la brecha palpitante que se le ha abierto en algún lugar cercano a las tripas. 

jueves, 16 de octubre de 2008

SIN NOMBRE de Gabriel García Márquez


(Os dejo este micro de referencia y os pido que me disculpéis una semana porque estaré de viaje de trabajo en México, pero siempre al acecho para cazar nuevos cuentos)

"El drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida".

domingo, 12 de octubre de 2008

EXTRATERRESTRES V por Miriam Márquez


[Mi minúscula contribución al cambio en EE.UU. Yes, (we hope) they can]

Impaciente, el marcianito verde de antenas observa cómo su compañero, en una habitación acristalada, somete a un test de inteligencia al dirigente de la primera potencia humana, al que acaban de abducir como representante de su especie. Al cabo de tan sólo cinco minutos, el examinador asoma la cabeza: 
-¿Podrías pasarme….
-¿Las series infinitas de último rango, los jeroglíficos encriptados….?- pregunta el ayudante anonadado por la rapidez del líder humano. 
-…un puzzle?

martes, 7 de octubre de 2008

CUENTOS por José Antonio Martín


(Un clásico divertido y genial para afrontar este martes gris). 

Cuento que me contó una vez mi hija Adriana fastidiada de que le pidiera un cuento: "HABÍA UNA VEZ UN COLORÍN COLORADO".

lunes, 6 de octubre de 2008

CUIDADO CON LOS LOBOS por Xuan Folguera


(Lo que más me gusta de este cuento es la atmósfera que crea Xuan. ¿Qué os parece?)

Aunque no hayamos visto ninguno, en mi familia hemos crecido temiendo a los lobos. Nunca salimos de casa sin el tío Julián, que, en Navidades, nos escolta con una escopeta de cartuchos en las manos y dos cananas cruzadas en el pecho, hasta el centro comercial, a comprar los regalos.

Después de atravesar las calles de un barrio en ruinas por culpa de los bombardeos, donde aún se conservan carteles propagandistas, pintadas revolucionarias y esquirlas de balas en las escasas paredes que aún se mantienen en pie, llegamos al centro comercial. A los niños nos dejan entonces corretear por los pasillos y subirnos a los columpios de plástico, mientras los mayores contemplan boquiabiertos los escaparates y toman jarras de cerveza sentados en las mesas metálicas de las terrazas.

La prima Nadia se encaprichó las Navidades pasadas de una muñeca rusa de madera, que contenía en su interior una infinitud de muñecas rusas cada vez más pequeñas, unas dentro de otras.

Como prueba de amor, anoche me pidió que fuera a buscarle la muñeca rusa al centro comercial. Aunque la prima Nadia me ha dado decenas de besos largos y húmedos, un poco babosos, he preferido no ir.

Ahora la prima Nadia besa a mi hermano Felipe en un rincón oscuro de la salita. Seguramente con los mismos besos largos y húmedos, un poco babosos. Me pregunto a quién besará mañana.

martes, 30 de septiembre de 2008

EXTRATERRESTRES IV por Miriam Márquez


-¿Y dices que los humanos pueden pasarse horas estallando estas pompitas?- pregunta el marcianito verde de antenas a su compañero, que acaba de traer de una incursión a la Tierra un jugoso papel de embalar de plástico. 
-Sí, tardes enteras...- responde el explorador explotando una burbuja. 
-¡Qué pérdida de tiempo!- se indigna el otro reventando la suya. 
-¡Inaudito!- ¡pim!
-¡Incomprensible!-, ¡pam!

domingo, 28 de septiembre de 2008

CÍRCULO por Miriam Márquez


La mujer engañada se arma de valor y llama al número que tanto se repite en la factura telefónica de su marido. Cuando descuelgan, se queda muda. La voz de aquella chica es idéntica a la suya cuando hace veinte años respondió desenfadada al teléfono.

martes, 23 de septiembre de 2008

LOS VIAJES DE MARCO POLO por Bart J. Simpson


(Estoy esperando el metro, me acuerdo de este cuento y me río. Estoy lavándome los dientes y me río. Estoy viendo un dramón en el cine y me río. Tenía que compartirlo con vosotros a ver si así se me pasa).

Se cuenta que Renatta de la Chiussa, tras pasar una noche de placer con Marco Polo, le comentó a este:

-Oh, amor mío, ahora que hemos juntado nuestros cuerpos, juntemos también nuestras almas para el resto de los tiempos. Vivamos juntos una vida llena de felicidad en compañía de mi madre, mis hermanos: Rocco, Umberto, Paolo, Fabio, Carolo, Giorgio i Giosseppe, mi tia Rafaella, el tio Luigi y sus doce hijos...

- Eeem... si, claro, cómo no, pero verás, esto, yo... yo antes quisiera acabar cuatro cosillas...

Y esa misma tarde partió, en un viaje sin precedentes, atravesando Anatolia, Irán, el alto Afganistán y el Turkestán chino hasta llegar a Pekín y después Indochina, El Tíbet, Indonesia, Ceilán, Arabia, Etiopía y todo el litoral africano hasta Zanzíbar.


sábado, 20 de septiembre de 2008

HAY UNA RISA CÓMPLICE por Joaquín Armada


(Dice Joaquín que está volviendo a escribir por placer. Por el suyo y por el nuestro, añadiría yo).

Hay una risa cómplice, con ella no conmigo. Hay uno, dos, tres… seis corros amurallados. Viajo de uno a otro, paso por todos, no pertenezco a ninguno. Ella sonríe. La jarra de cerveza vuelve a quedarse vacía. Los regalos se acumulan en un rincón. En el aliento fugaz de la noche, walking down Atocha street, hay un hombre entre tres paredes de cartón y una de cristal. Walking down Atocha street, con las manos en los bolsillos, como si todo fuera real y sólo yo fuese una pieza de otro decorado. He olvidado el poema genial, verso libre, no sé nada de reglas métricas y no quiero saber cómo funciona la muñeca. Romanticismo barato. Nueve versos encadenados con la velocidad genial del alcohol, sin el miedo que todo lo ata. Ella no estaba hoy. Ni ayer.

lunes, 15 de septiembre de 2008

COMPETENCIA por Miriam Márquez

(Permítanme un poquito de cinismo)

Tras pasar algunos años atrapado en una isla desierta, el náufrago descubre un día un brillo inusual entre la arena. Al acercarse observa que se trata de una botella con un mensaje de socorro de otro superviviente. Indignado, escribe su nombre sobre el de su contrincate y devuelve la botella a dar tumbos entre las olas.

viernes, 12 de septiembre de 2008

ANÓNIMOS por Diego Palacios



(Estupendo cuentista que acaba de sacar su primer libro de microrrelatos. Os dejo su blog, www.laescalerayotros.blogspot.com, y una joyita como aperitivo).


Siempre nos ha pasado. Incluso antes de nacer yo. Y no sé el motivo, ya que ni somos famosos, ni ricos ni políticos. Tampoco creamos opinión ni tenemos ninguna clase de influencia sobre nada ni nadie.
El caso es que siempre hemos recibido notas anónimas. Muy variadas. Desde el “os vamos a matar” pasando por el “estáis muertos” hasta el socorrido “os estamos vigilando” y el famoso “cuidado con lo que hacéis”.
Llevábamos tanto tiempo que nos habíamos acostumbrado y acabamos ignorándolos.
Hasta que hace poco recibimos una nota inusual: “Lamentamos el error”. A partir de entonces cesaron los anónimos. Días después, toda la familia del 4ª A, nuestros vecinos de abajo, fue degollada.
Hoy, cuando hace ya dos años de la sangrienta tragedia, se nos ha helado la sangre al recibir otra nota anónima.

jueves, 11 de septiembre de 2008

EXTRATERRESTRES III por Miriam Márquez


(Adoramos las complicaciones, ¿no?)

Después de haberse tragado, a velocidad supersónica y de un tirón, “Madame Bovary”, “Romeo y Julieta”, “West Side Story”, “Carmen” y “El Amor en los Tiempos del Cólera”, el marcianito verde de antenas, perplejo, suspende por hoy su disección del ser humano, resopla aliviado y se escapa a un rincón oscuro para disfrutar su achuchón hermafrodita.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

RECETA DE COCINHA por César Jiménez


(Un chileno escribiendo una receta de cocina muy especial en una clase de portugués... Tenía que salir un postre, y así fue.)

Ingredentes
-Um pouco de beleza
-Um soriso
-Um olhar coquete
-Uma colherada de distancia
-Tensao ao gosto
Tome um pouco de sua beleza e espalhare-lha pelas ruas do Santiago.
Misture-lhas com um soriso, um olhar coquete e uma dose de tensao ao gosto.
Adicione uma colherada de distancia e deixe cozinhar por algumas semanas. Nao
deixe esfriar.
O resultado: um pobre cara, como eu, apaixionado por voce.

RECETA DE COCINA

Ingredientes:
-Un poco de belleza
-Una sonrisa
-Una mirada coqueta
-Una cucharada de distancia
-Tensión a gusto
Tome un poco de su belleza y espárzala por las calles de Santiago.
Mézclelas con una sonrisa, una mirada coqueta y una dosis de tensión a gusto.
Agregue una cucharada de distancia y cocine a fuego lento por algunas semanas.
No deje enfriar.
El resultado: un pobre tipo, enamorado de usted.

martes, 9 de septiembre de 2008

TODO A LA VEZ por Ana Boyero

(Un micro con final triste, pero con vocación alegre. ¡Estupendo!)

Nuestros besos sabían a chicle, a patatas fritas y a lima: todo a la vez. Los paseantes del parque se irritaban al vernos sentados en el césped, riéndonos de las señoras corpulentas y de los niños con mocos. Era maravilloso marcharnos de los restaurantes sin pagar, meternos mano delante de los curas y colarnos en el cine.
Pero una noche te vi con otra: pagaste su cena, la acompañaste a casa y la besaste en el portal. Y yo me sentí como una mujer obesa, como un niño sucio, como un camarero estafado, como un conserje miope y un cura indignado: todo a la vez.

domingo, 7 de septiembre de 2008

CRISIS por Miriam Márquez


(No es un cuento. Me lo encontré ayer en mi buzón). 

Con letra temblorosa, casi ilegible, en un hoja escolar de rayas y con los bordes mal cortados. 

"Albañil con más de veinte años de experiencia se ofrece para todo tipo de trabajos por estar en paro. Muy económico. Mi esposa también cuida niños. Llamar a cualquier hora al ....."

lunes, 1 de septiembre de 2008

LA CRIADA por María Urreiztieta


(¡Ay, enamorados!)

Y la criada le dejó dicho un mensaje a los señores por si veían a su amado cartero... "Sí le ven, que no le van a ver, no le digan nada"

miércoles, 27 de agosto de 2008

SOUVENIRS por Miriam Márquez


-Dime la verdad, la preferías a ella… Tan rubia, tan alta, tan sofisticada…- dice la mujer morena, bajita, sencilla.
-Baja la voz y deja de decir tonterías- responde él aprovechando que el camarero se aleja.
-Siempre impredecible, descarada y decidida. Estoy segura de que te arrepientes de haberme escogido a mí y de que sigues deseándola- chilla la mujer, temblorosa de rabia.
Él huye al baño, echa el cerrojo y resopla. Mira su móvil. Borró su número, pero estos últimos meses, a fuerza de hablar de ella, se ha terminado acordando.

lunes, 25 de agosto de 2008

SIN NOMBRE de Hemingway


(El cuento más corto que conozco, también el más intenso y el más triste...)

"Zapatitos de bebé... Vendo... Sin uso..."


domingo, 17 de agosto de 2008

GOOGLE por Miriam Márquez


¿Sabes que hay 3.536 referencias a ti en el Google? Las he recorrido una a una, y gracias a ellas, sé que, desde que me dejaste, tu carrera se ha puesto a silbar como una locomotora. He visto tus fotos recogiendo premios, las entrevistas con la prensa, y hasta tu nombre escrito con letras historiadas en el programa de una conferencia internacional. Gracias al Facebook, no me he perdido detalle de tu reciente mudanza a Manhattan, del nacimiento de tu hija Cristina y de la adquisición de ese cachorro de orejas caídas. Para contrarrestar tu avalancha de éxitos, he tenido que exprimir mi imaginación. Me he fotografiado sonriendo en fiestas prestadas, he trucado algunas fotos y hasta he hecho circular algunos bulos halagadores en diversos foros de internet. Mi última idea ha sido publicar un blog con una estilizada biografía incorporada. Durante más de un mes, he visitado enfermizamente mi contador de visitas. Miro a Nueva York y espero que aparezca una de esas banderitas que delatan en un mapamundi a mi lectores en cuanto se asoman. Hoy, por fin, una ondeaba sobre tu nueva ciudad. Sé, no me preguntes cómo, que has sido tú la que me ha dedicado 45 segundos y se ha marchado sin dejar comentarios. 

EXTRATERRESTRES II por Miriam Márquez


(Me encantaría que me abdujeran estos extraterrestres...)

“¿Sabes lo que creen muchos humanos?”, pregunta el marcianito verde de antenas mientras se quita el disfraz de viento con el que acaba de darse una vuelta por la Tierra. 
“No”, responde el otro marcianito verde de antenas, extasiado en la contemplación de la esponjosa burbuja azul del planeta humano con sus frutos, sus selvas, sus mariposas…
“Creen que cuando mueran renacerán en un mundo hermoso donde tendrán todo lo necesario para vivir en paz para siempre”, le responde el marciano verde explorador. 
Pegado a la ventanilla de la nave espacial, el marciano observador recuerda las llanuras yermas de su planeta, y en sus labios gelatinosos se dibuja una gran O. 

sábado, 16 de agosto de 2008

EL MAR EN LA CARACOLA por Le Soldat Perdu


(Os dejo un cuento de un compañero bloguero que me encanta. Encontraréis más cosas suyas en www.lesoldatperdu.blogspot.com).

Las cajas de cartón cubren casi por completo un lateral de la estancia, cada una de ellas marcada con una fecha y una serie de anotaciones jeroglíficas. En su interior, objetos sin aparente relación: un mapa con indicaciones a lápiz en aquella pequeña de la esquina, una vieja fotografía y un frasco azul de perfume en esa otra del fondo, un antiguo disco de vinilo y una receta de magdalenas con vainilla en esta de aquí.


Siempre le acompaña un pequeño cuaderno de tapas desgastadas donde va anotando títulos de canciones, temas de conversación, lugares, mareas y fases de la luna. Meses después, tal vez años, tomará con delicadeza una de las cajas y volverá a recrearlo todo: la música de fondo, el rumor de las conversaciones en otros idiomas, el sonido lejano de las olas, aquel aroma casi olvidado.

Y a veces, cuando cae la noche, el cazador de recuerdos roza con los dedos las letras grabadas en cada una de las cajas y la expectación se refleja en sus ojos. Pero es cuando mira hacia las paredes aún vacías cuando sonríe.

martes, 12 de agosto de 2008

SUEÑO AMERICANO por Josué Santiago de la Cruz


(Qué genial es regresar de vacaciones y encontrarme cuentos vuestros en mi mail. Este me parece limpio y afilado. Gracias y bienvenidos de nuevo.)


Jacinto cruzó el río y un desierto. Sufrió hambre y frío. Sobrevivió a la mordedura de una víbora y de pura suerte esquivó una bala que le disparó un oficial fronterizo la noche que pisó territorio estadounidense. Sólo lo animaba el anhelo de alcanzar el Sueño Americano. 
Era ya de madrugada y no traía equipaje. Todo lo perdió en las veredas, hasta a sus acompañantes, comidos por la fatiga, la noche y el olvido.
—Cuando llegues a la carretera —le dijo el abuelo—, sigue caminando y no pienses en volver.
Las luces de la ciudad y el ruido urbano se le metieron en los ojos y cuando quiso regresar había olvidado el camino.

miércoles, 30 de julio de 2008

EXTRATERRESTRES por Miriam Márquez


“¿Sabes lo que más me intriga de los seres humanos?”, preguntó el marcianito verde de antenas.
“No”, respondió el otro marcianito verde de antenas mientras se asomaba para ver él también la Tierra desde la ventanilla de la nave espacial.
“Lo diferentes que se creen los unos de los otros”, confesó el primero. Y los dos se pusieron a rascarse la antena derecha con aire pensativo.

ANHELOS por Miriam Márquez


Mientras le veía alejarse, ella pensaba: “Ahora es cuando se gira, viene corriendo hacia mí y me besa”.
Según avanzaba más y más, él se decía: “De un momento a otro voy a notar cómo me agarra del brazo y me lleva de vuelta”.

martes, 29 de julio de 2008

MIEDOSO por Flora Isela Chacón


(Dos historias que me llegan desde el otro lado del Atlántico, lo que me encanta. Las dos sobre temas universales y llenas de intención. Que las disfrutéis).

Camino lentamente. No quiero llegar. Me falta el aire. No puede ser tan malo, me repito una y otra vez. Procuro ni mirarla. El sólo pensarla me da escalofríos. No imagino qué será después.
Ella está desnuda. Me mira. Sé que está enojada. Su cara se transforma y yo quiero huir. Si tan sólo lo hubiera pensado más. La gente susurra. No se quiere ir. El circo es tan cómico como triste este minuto.
Al fin llego. Digo que sí aunque quiero decir que nunca. Ella me mira otra vez. Se voltea. Ahora está vestida. Ahora está cercana. Ahora sé que esta era mi suerte desde siempre. Y que sólo es de nuevo, la misma pesadilla de casarme en una iglesia.

ARGUMENTOS por América Ratto-Ciarlo


Se sentó como hacía todas las tardes después de las cinco, en su sitio habitual. Ya era conocido en el café. Le gustaba esa mesa de la esquina; casi como para pasar desapercibido entre toda la concurrencia que a esa hora se reunía allí. Pedía un café tinto, libreta en mano y lápiz. Sólo queda esperar… 
¡Imagínate !, Carmencita se largó con el ex-novio y dejó a Pedro como novia de pueblo; vestido en el altar. El Dr. Ramírez tiene un tremendo rollo, la oposición lo acusa de una componenda a cambio de su voto en la Asamblea Nacional. En las próximas elecciones del Colegio Médico es seguro que gana Fonseca –el cardiólogo- con todo y su escaso curriculum. ¡Que te lo digo yo, que tengo excelentes contactos! ¿Señor Arturo, quiere que le limpie el calzado ? ¡Bueno, ándale!. ¿Ya se enteró de la última, la que puso la Doña esa de la tan alta sociedad? Esa ricachona, una tal Isturiz de no sé qué. Salió en las fotos de la revista esa de la farándula, toda borracha a las puertas de una discoteca. ¡La sacaron como el hombre del bacalao! Ja,Ja,Ja… 

Es increíble, cómo puede uno ponerse al día con todo lo que acontece en la ciudad. Sólo con estar atento y tener un oído fino y presto para captar la información. ¡La imaginación no da para tanto! La vida real la aventaja. Basta con organizar los chismes con cierta ilación: 

“El Dr. Fonseca del Colegio médico, salió a altas horas de la madrugada, de una discoteca de moda en compañía de la Sra. Istúriz de Ramírez, totalmente ebria. La dama es esposa del diputado Ramírez de la A.N. que de paso, se comenta que está enredado con una tal Carmencita –secretaria ella del Emiciclo- que dejó a su novio de siempre un tal Pedro, por el mentado diputado...”
Nada mal. ¡Qué tal dato para mi columna de sociales!

Después que lo desmientan; si pueden…