martes, 2 de diciembre de 2008

MI FELICIDAD SE ABURRE por Miriam Márquez


(¿Nunca habéis visto a alguien malgastar lo que más deseáis?)

Estaba allí. Llevaba un vestido rojo. Unos pendientes de aro color plata. Se había pintado una raya negra fina hilvanando sus pestañas. Tenía la sonrisa fácil al saludar y abría mucho los ojos, como si se negara a parpadear, como si quisiera succionarlo todo con su iris. Parecía que yo mismo –habiendo aprendido el arte de pintar en un segundo- la hubiera perfilado sobre aquel taburete frente a la barra. Estuve cinco minutos haciendo amagos de ir a hablar con ella. Pero entonces llegó la realidad, vestida con gabardina beige, y le dio un beso distraído en la boca. Se quedó allí, sentada a su lado, taciturna y ausente, llevándose a cada rato el móvil a la oreja, con la marca de carmín secándose en sus labios, mientras la mujer –quién sabe si para mortificarme- no paraba de lanzarme señales con sus brillantes tacones color blanco. 

2 comentarios:

Maria Coca dijo...

Me encanta el juego entre estos personajes. Recreas muy bien una situación bastante cotidiana, con mucha originalidad.

Besoss

Cris Monteoliva dijo...

Pienso lo mismo que Maria Coca
Besos,

Cris Monteoliva
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